Paul Stanley todavía guarda un lugar especial para "C'mon and Love Me", un tema que Kiss registró en 1975 en medio de una carrera contra el calendario. Según contó el propio cantante y guitarrista, las estrofas de esa canción salieron en apenas media hora, un ritmo que, aseguró, no resultaba extraño en aquella época.
La historia se remonta a la gira de Hotter Than Hell, cuando la banda neoyorquina tocaba en Los Ángeles. Al terminar un show, Neil Bogart, presidente de Casablanca Records, les avisó que el disco había dejado de venderse y que tenían que volver a Nueva York al día siguiente para empezar otro. El problema: no había material nuevo.
Una rutina de composición contra reloj
"Fue un concepto realmente interesante, sobre todo porque todavía no habíamos escrito ninguna canción nueva", recordó Stanley en diálogo con Guitar World. Ya instalados en Nueva York, él y el bajista Gene Simmons armaron una rutina: escribían cada mañana antes de que llegaran el baterista Peter Criss y el guitarrista Ace Frehley a los ensayos.
"No era inusual que escribiéramos una canción en una hora y media", explicó el músico. Con ese método, el dúo ya tenía un tema listo para mostrarle al resto de la banda. En ese contexto, "C'mon and Love Me" tuvo un proceso aún más corto: Stanley calculó que las estrofas se resolvieron en unos 30 minutos.
El tema dura 2 minutos y 57 segundos, lleva la firma de Stanley y su voz principal. Además, él mismo interpretó el solo de guitarra de la introducción. Pese a la velocidad con la que nació, el cantante no duda de su valor: "Sigue siendo una de mis canciones favoritas hasta hoy", afirmó.
El disco que cambió el rumbo
El resultado de esa urgencia fue Dressed to Kill, el tercer álbum de estudio de Kiss, editado el 19 de marzo de 1975. El disco llegó apenas seis meses después de Hotter Than Hell y reunió diez canciones. Entre ellas se destacó "Rock and Roll All Nite", que con los años se convirtió en uno de los himnos más reconocibles del grupo.
El álbum también incluyó una nueva versión de "She", que había aparecido en el debut homónimo de 1974. Así, Dressed to Kill combinó composiciones recientes con material de los primeros meses de la banda. Stanley y Simmons concentraron buena parte de la escritura, mientras Criss y Frehley terminaban de darle forma a los arreglos en los ensayos.
La velocidad de composición no le restó peso al tema dentro del repertorio. Stanley incluso dejó abierta la posibilidad de recuperarlo en conciertos y sostuvo que mantiene la fuerza que tenía en los años setenta. Para Kiss, Dressed to Kill fue el paso previo a Alive!, el disco en vivo de septiembre de 1975 que amplificó su popularidad.