El presidente Luiz Inácio Lula da Silva ganó el balotaje del domingo 26 de octubre de 2026 con 51,78 % de los votos, superando a Flávio Bolsonaro (48,22 %). La cifra se confirmó con el 99,98 % de las actas escrutadas.

Reacciones de la izquierda y centro

De inmediato, la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum publicó en sus redes: > "Viva la democracia, ganó el pueblo de Brasil. ¡Felicidades presidente Lula!"

El mandatario uruguayo Yamandú Orsi llamó al nuevo presidente para felicitarlo, describiendo la victoria como una "fiesta democrática".

En La Habana, Miguel Díaz-Canel calificó el resultado de "victoria histórica" y reiteró el compromiso de Cuba con la integración latinoamericana y caribeña.

Saludos de la derecha

El presidente chileno José Antonio Kast, alineado con la derecha conservadora, también se comunicó con Lula y afirmó que "Chile y Brasil tienen mucho futuro en común" y que trabajarán en una agenda de integración económica y lucha contra el crimen organizado.

En Perú, la líder de la derecha Keiko Fujimori felicitó al brasileño y señaló su intención de profundizar la cooperación bilateral, especialmente en la Amazonía.

El presidente paraguayo Santiago Peña y el boliviano Rodrigo Paz enviaron mensajes similares, destacando la hermandad y la necesidad de fortalecer la relación bilateral.

Otros mandatarios que emitieron saludos fueron los presidentes de Ecuador (Daniel Noboa), Panamá (José Raúl Mulino), Guatemala (Bernardo Arévalo) y República Dominicana (Luis Abinader).

El silencio de Milei

A diferencia de sus pares, el presidente argentino Javier Milei no emitió ninguna declaración pública ni mensaje en redes sociales tras la confirmación de la reelección de Lula, generando especulaciones sobre su postura frente al proceso electoral brasileño.

Contexto y próximos pasos

La reelección de Lula marca su cuarto mandato y refuerza la tendencia de gobiernos de izquierda en la región. Los mensajes de felicitación subrayan una agenda de integración y cooperación, mientras que la ausencia de Milei deja abierta la posibilidad de una postura más reservada de Argentina en la diplomacia regional.