Los hogares y los conductores de Guatemala recibieron este domingo 25 de octubre dos noticias opuestas en materia de energía: el gas propano para uso doméstico volvió a aumentar, mientras que las gasolinas y el diésel bajaron en las estaciones de servicio del departamento de Guatemala.
El reajuste del gas licuado de petróleo (GLP) lo comunicaron los distribuidores Z Gas y Tropigas, que fijaron nuevos valores para los cilindros más usados en viviendas y comercios. En paralelo, los precios de referencia de los carburantes líquidos en la modalidad de autoservicio registraron una baja tras varias semanas de vaivenes.
Cuánto cuesta cada cilindro
El envase de 25 libras pasó a costar Q126 (USD 16), es decir Q4 (USD 0,52) más que la tarifa dada a conocer el 4 de octubre. El cilindro de 35 libras subió de Q171 a Q177 (USD 22,90), un incremento de Q6 (USD 0,78). El de 100 libras, orientado a comercios y negocios de mayor consumo, trepó de Q488 a Q504 (USD 65), con una diferencia de Q16 (USD 2).
Se trata del tercer ajuste en tres semanas: el 4 de octubre el cilindro de 25 libras ya había pasado de Q115 a Q122; el de 35, de Q161 a Q171; y el de 100, de Q460 a Q488. Según los expendedores, los movimientos se explican por las variaciones internacionales de los hidrocarburos, en un contexto de tensiones geopolíticas en Oriente Medio y de alteraciones en el comercio de petróleo y sus derivados.
Las tarifas difundidas corresponden, por ahora, a las dos empresas mencionadas. No se informó cuánto tiempo se sostendrán ni si otros distribuidores aplicarán valores parecidos.
La otra cara: gasolinas y diésel en baja
En las gasolineras, en cambio, los precios fueron a la baja. La gasolina superior se ubicó en Q34,19 por galón (USD 5,48) y la regular en Q31,69 (USD 4,12). Esta última cayó Q1,26 (USD 0,16) frente a los Q32,95 que figuraban en la publicación del Ministerio de Energía y Minas del 21 de octubre.
El diésel, por su parte, se vendió a Q42,19 (USD 5,48) por galón, Q0,50 (USD 0,06) menos que los Q42,69 informados días antes. Vale aclarar que estos valores son de referencia y no tarifas obligatorias: la ubicación, los costos de transporte, el inventario y las condiciones de comercialización inciden en el precio final que paga el consumidor, por lo que puede haber diferencias entre estaciones.
La exención que sostiene la baja
La reducción de los combustibles líquidos se da en el marco de una exención temporal de tributos para las gasolinas superior y regular y para el diésel. La norma obliga a los expendedores a trasladar el beneficio al consumidor y a dejarlo asentado en la factura.
El beneficio nació de la presión en la calle. A inicios de septiembre, el alza de los combustibles derivó en movilizaciones y bloqueos. El 14 de septiembre, representantes de la Asociación de Gremiales de Transportistas, Mercados Unidos y otros ciudadanos marcharon en el Centro Histórico de la capital para cuestionar los subsidios y los precios de referencia, y pidieron eliminar los impuestos que encarecen los carburantes.
Como respuesta, el Congreso aprobó el Decreto 22-2026, que suspendió de forma temporal el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y el Impuesto a la Distribución de Petróleo (IDP) para gasolinas y diésel. La medida rige desde el 1 de octubre y se extenderá hasta el 31 de diciembre de 2026.
Antes de esa norma, los diputados habían aprobado un esquema de precios máximos de Q39 (USD 5,06) por galón para el diésel y la gasolina regular, y de Q41 (USD 5,32) para la superior. El presidente Bernardo Arévalo vetó esa propuesta por su impacto presupuestario, el Congreso archivó el decreto y quedó vigente la exención temporal.