El papa León XIV fue ingresado el martes en un hospital para una operación que buscaba extirpar un nódulo pulmonar. La Santa Sede comunicó que la fase de recuperación exigirá, como mínimo, una semana, y que los actos programados del pontífice quedan suspendidos hasta el 20 de octubre.
Administración en marcha
A pesar de la ausencia del pontífice, la estructura administrativa del Vaticano continúa con sus tareas habituales. Según Matthew Bunson, vicepresidente y director editorial de EWTN News, “la maquinaria del Estado tiende a seguir funcionando” cuando el papa está bajo cuidados médicos.
"Las cosas siguen adelante. A él lo mantienen informado los funcionarios del Vaticano", señaló Andreas Widmer, profesor asociado de emprendimiento y exmiembro de la Guardia Suiza.
Los funcionarios de la Curia mantienen sus cargos y siguen atendiendo los asuntos cotidianos, garantizando la continuidad institucional.
Precedentes papales
La historia reciente muestra que los pontífices han previsto escenarios de incapacidad. En 1965, el papa Pablo VI redactó una carta al decano del Colegio Cardenalicio que establecía que, de quedar incapacitado, su pontificado sería considerado renunciado, aunque él vivió trece años más y falleció en el cargo.
En 2022, el papa Francisco reveló que, durante el primer año de su pontificado, había entregado su renuncia al entonces secretario de Estado, el cardenal Tarcisio Bertone, para activarse en caso de una grave limitación física. En su biografía publicada en 2024, Francisco afirmó que el ministerio petrino es una responsabilidad “para toda la vida” y que sólo consideraría renunciar ante una limitación severa.
En caso de fallecimiento del pontífice, la figura del camarlengo permanece en su cargo. Bunson explicó que este funcionario tiene la responsabilidad de certificar la muerte del papa y de supervisar el proceso que lleva a la convocatoria de los cardenales para elegir al sucesor. Otro puesto que no se pierde es el del responsable de la Penitenciaría Apostólica, encargado de la absolución de los pecados y que siempre mantiene su cargo para asegurar la continuidad de esa función.
Con la cirugía de León XIV concluida con éxito, la Santa Sede mantiene a sus funcionarios en sus roles, listos para actuar tanto en una recuperación completa como en una eventual transición.