El Parlamento chileno aprobó siete resoluciones que respaldan la ruta marítima privada que un buque de ese país, el Danstar, planea abrir en noviembre entre Punta Arenas y las Islas Malvinas con mercadería e insumos. La movida, votada en una sesión especial el 6 de octubre, reavivó la disputa histórica entre Argentina y Chile por el control del Estrecho de Magallanes y el Paso Drake, y escaló las declaraciones cruzadas entre ambos gobiernos.

El trasfondo es la buena sintonía política entre Javier Milei y José Antonio Kast, que no alcanzó para frenar el avance de las iniciativas en la Cámara de Diputados trasandina. Las resoluciones, impulsadas por legisladores de distintos bloques, apuntan a blindar la navegación y a marcarle la cancha al Ejecutivo de Kast.

Qué piden las resoluciones

El paquete legislativo tiene un eje común: la derogación del Decreto 457/2021, una norma de la gestión anterior en Argentina que definía al Estrecho de Magallanes y al Paso Drake como "espacios compartidos" para exploración y control. En Chile esa formulación es leída como una violación de su soberanía.

A eso se suman otros pedidos: el reequipamiento urgente de la Fuerza Aérea de Chile (FACH) en la zona austral, una política de resguardo fronterizo con horizonte a 2040 y la reversión de los recortes presupuestarios que afectan a la región de Magallanes.

Las siete resoluciones no son homogéneas. La más transversal reafirma la vigencia plena de los tratados limítrofes y cosechó 100 votos a favor y una sola abstención. En el otro extremo, una iniciativa exige anteponer el interés nacional chileno a la afinidad política con Buenos Aires: obtuvo 60 votos a favor, 31 en contra y 9 abstenciones.

La propuesta más ambiciosa llegó de la mano de diputados del Partido Socialista. Además de reclamar la derogación del Decreto 457/2021, pide gestiones diplomáticas para dejar sin efecto el Decreto 256/2010 y una Estrategia de Estado para la zona austral y antártica que contemple el Estrecho de Magallanes, el Campo de Hielo Sur, la plataforma continental y los derechos antárticos chilenos. Se aprobó con 66 votos a favor, 4 en contra y 26 abstenciones.

El mensaje al Ejecutivo

Las resoluciones parlamentarias no son vinculantes, pero funcionan como un encargo político transversal que le exige al Gobierno de Kast pasar de la retórica a los hechos. La votación dejó en evidencia un arco que va del consenso institucional a la ruptura con la sintonía oficial entre Santiago y Buenos Aires.

El biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, le bajó el tono a la polémica en diálogo con TVN:

"Nosotros vemos con buenos ojos cualquier comercio de chilenos, y si tiene que ser con las Malvinas y se puede hacer, que se haga".

Mas comparó la operación con la actividad de yacimientos mineros en zonas fronterizas y subrayó que se trata de un negocio entre privados, donde al Estado le corresponde garantizar seguridad y reglas claras. En la misma línea, el ministro de Defensa, Fernando Barros, descartó los rumores de un posible conflicto.

Un frente que se abre en paralelo

La discusión por la ruta Punta Arenas-Malvinas corre en simultáneo con las acciones del gobierno argentino para presionar al Reino Unido por la explotación de hidrocarburos en la plataforma continental, en particular en el proyecto Sea Lion.

El envío del Danstar estaba previsto para noviembre y su respaldo legislativo en Chile le pone un nuevo condimento a una relación bilateral que, hasta ahora, se sostenía en la afinidad ideológica de sus presidentes.