El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, y el titular ejecutivo de Grupo COX, Enrique José Riquelme, sellaron este martes 13 de octubre un entendimiento por USD 2.900 millones destinado a desarrollar infraestructura energética, gasífera y sanitaria en el país centroamericano. La rúbrica se concretó en un acto en Casa Presidencial con la presencia del embajador español, integrantes del gabinete, directivos de la compañía y periodistas.

El propio Bukele calificó la operación como la mayor inversión privada jamás anunciada en territorio salvadoreño. Según sus cálculos, el monto representa alrededor del 7% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional.

"Este día estamos firmando lo que se convierte a partir de hoy en la inversión privada más grande en toda la historia de El Salvador", declaró el mandatario durante la conferencia de prensa posterior al acto.

Cuatro frentes de inversión

El plan se despliega en cuatro ejes. El primero apunta a un sistema de almacenamiento eléctrico con baterías, que arrancaría con un desembolso de USD 300 millones y una capacidad inicial de 440 megavatios, ampliable hasta 1.000 megavatios en una fase posterior. La idea es guardar la electricidad que producen las plantas solares durante el día y usarla de noche, lo que permitiría extender el aprovechamiento de la energía solar y abaratar la generación.

El bloque más abultado, de USD 1.800 millones, se destinará a infraestructura de gas natural: una planta de generación de 380 megavatios y una central terrestre para almacenar el combustible. Bukele anticipó que esa instalación podría abastecer a otras generadoras y a industrias locales, e incluso habilitar exportaciones de gas o electricidad hacia países vecinos como Guatemala.

A eso se suman USD 200 millones para plantas solares propias de COX y USD 600 millones para proyectos de agua potable y saneamiento.

"Es la inversión más grande en agua potable y saneamiento en la historia del país por sí sola", subrayó el presidente.

El impacto en las tarifas y el argumento económico

Bukele vinculó la nueva capacidad energética con una eventual baja en las tarifas eléctricas de los hogares. Explicó que el proyecto permitiría reducir la dependencia de combustibles como el búnker y que ese cambio podría trasladarse a los usuarios una vez que la planta entre en funcionamiento.

"Va a beneficiar directamente a las familias salvadoreñas", afirmó.

El mandatario también mencionó que, según proyecciones recientes del Banco Mundial, El Salvador figura como la tercera economía de mayor crecimiento de América Latina. Usó ese dato para respaldar su expectativa de expansión económica.

La mirada del inversor

Riquelme, por su parte, explicó que Grupo COX busca participar en sectores que inciden directamente en el abastecimiento de energía y agua.

"El Salvador se convierte en el epicentro de gas, de importación de gas y de distribución para la región", sostuvo el ejecutivo.

El titular de la firma española agregó que la inversión tendrá efecto en la creación de empleo y en la estabilidad del suministro para las actividades productivas, y consideró que la infraestructura gasífera puede ayudar al país a captar nuevas industrias en los próximos años.

Para dimensionar la cifra, Bukele la comparó con otros anuncios de su gestión: los USD 1.100 millones de Energía del Pacífico y los USD 1.600 millones comprometidos por la turca Yildirim para los puertos de Acajutla y La Unión. El nuevo acuerdo supera en USD 200 millones la suma de ambos.