El ministro de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana de Ecuador, Roberto Kury Pesantes, definió las tres prioridades que guiarán su gestión: seguridad, comercio e inversión, y posicionamiento multilateral. Lo hizo en el marco de una diplomacia que, según planteó, debe traducirse en resultados concretos para los ecuatorianos bajo el liderazgo del presidente Daniel Noboa.
Kury llega al cargo tras una trayectoria como ejecutivo y exministro de Telecomunicaciones, donde estuvo al frente de la transformación digital del país. Ahora busca trasladar esa experiencia a la política exterior.
Seguridad como condición para el desarrollo
El primer eje apunta a reforzar la cooperación internacional frente a amenazas transnacionales que golpean a Ecuador: crimen organizado, narcotráfico, tráfico de armas, trata de personas, minería ilegal y lavado de dinero, entre otras. La estrategia contempla profundizar la coordinación bilateral, regional y multilateral en defensa, inteligencia, justicia y control de fronteras.
"La seguridad es una condición esencial para generar confianza, atraer inversiones y garantizar oportunidades de desarrollo", sostuvo el canciller.
Comercio e inversión: la diplomacia como herramienta económica
El segundo pilar busca convertir las relaciones internacionales en oportunidades para los sectores productivos. La hoja de ruta incluye diversificar mercados, aprovechar los acuerdos vigentes, negociar nuevos tratados y atraer inversión extranjera para generar empleo.
Según Kury, ya hay avances con socios estratégicos como Estados Unidos, la Unión Europea y Canadá, a los que se suman progresos con Emiratos Árabes Unidos y Corea del Sur.
"Queremos proyectar al país como un socio confiable, estable y abierto al mundo", afirmó.
Posicionamiento multilateral
El tercer eje apunta a fortalecer la presencia de Ecuador en foros y organismos internacionales, con una defensa activa de sus intereses en los debates sobre paz, seguridad, derechos humanos y desarrollo sostenible.
El canciller insistió en que seguridad y desarrollo económico no son agendas separadas: un país más seguro, argumentó, también es más competitivo. La política exterior, dijo, debe funcionar como una herramienta concreta al servicio de las prioridades nacionales.