Donald Trump volvió a aparecer en la Casa Blanca después de que el oficialismo perdiera el control de las dos cámaras del Congreso en las elecciones legislativas. El mandatario reconoció que el conflicto con Irán incidió en la decisión de los votantes por el encarecimiento del combustible, aunque sostuvo que volvería a dar la orden de intervenir para impedir que Teherán obtenga armas nucleares.

La derrota legislativa dejó al descubierto una fractura interna en el oficialismo. El vicepresidente JD Vance atribuyó el resultado electoral directamente a la guerra y reclamó que el gobierno ponga el foco en el costo de vida dentro del país y revise su vínculo con Israel.

Un frente interno abierto

La posición de Vance marca una distancia con la defensa que hizo Trump de la operación militar. Mientras el presidente insiste en que la amenaza nuclear iraní justificaba la intervención, su segundo apunta a que el conflicto y sus efectos económicos pesaron más que cualquier otro factor en las urnas.

"No se puede permitir que Irán tenga un arma nuclear", ratificó Trump al justificar la medida, según consignó la cobertura del conflicto.

El Congreso cambia de manos

Con la mayoría demócrata reinstalada en el Congreso, el Ejecutivo enfrenta un escenario legislativo adverso. La oposición anticipa que buscará frenar la agenda del gobierno e impulsar un control más estricto sobre el gasto y sobre el rumbo de la guerra.

El nuevo equilibrio de fuerzas complica cualquier iniciativa de la Casa Blanca y abre la puerta a auditorías y debates parlamentarios sobre la conducción del frente bélico.

El conflicto en Medio Oriente, que involucra a Irán, Estados Unidos, Israel y Yemen, sigue en desarrollo y sus efectos políticos y económicos se sienten tanto en el frente externo como en la política interna estadounidense.