Un sismo de magnitud 3.9 se sintió este miércoles 4 de noviembre en el área metropolitana de Ciudad de Panamá, con epicentro a unos 20 kilómetros del centro de la capital, en las proximidades de Arraiján, provincia de Panamá Oeste. El movimiento se produjo a las 5:38 de la tarde y, según el Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá, tuvo su origen cuatro kilómetros al noroeste de esa localidad y a una profundidad cercana a los cinco kilómetros.

La poca distancia entre el foco y la superficie explica por qué el temblor se percibió con claridad en zonas urbanas cercanas. Desde el organismo aclararon que los parámetros del evento siguen bajo análisis y podrían ajustarse una vez completado el estudio instrumental.

La falla de Pedro Miguel, en el centro de la escena

El director del Instituto de Geociencias, Néstor Luque, relacionó el movimiento con la falla de Pedro Miguel, una estructura tectónica activa que corre por el centro del país y que ha sido objeto de estudio por su potencial sísmico.

Esa falla se extiende unos 46 kilómetros desde las inmediaciones de Chilibre hasta el sector del Pacífico, cerca de Taboga, y su traza pasa próximo a las esclusas de Miraflores y Pedro Miguel, un dato que la vuelve relevante para la seguridad de la infraestructura del Canal.

Hasta el momento, el Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) no registraba heridos ni daños materiales asociados al sismo. La entidad mantiene el monitoreo de la actividad sísmica en coordinación con Geociencias.

Lo que se sabe de esta estructura geológica

La falla fue investigada en profundidad entre 2005 y 2007, en el marco de los estudios para la ampliación del Canal de Panamá. Esos trabajos confirmaron evidencias de desplazamientos antiguos y llevaron a incorporar criterios antisísmicos más exigentes en el diseño de las nuevas instalaciones.

Las investigaciones también vincularon a esta falla con el terremoto del 2 de mayo de 1621, que provocó daños importantes en Panamá la Vieja. Los estudios detectaron desplazamientos del terreno superiores a los dos metros, entre ellos una alteración del antiguo Camino de Cruces.

En la misma región se ubican las fallas de Limón y Gatún, también examinadas durante los estudios de la vía interoceánica. La primera integra un sistema que, según investigaciones geológicas publicadas internacionalmente, podría interactuar con Pedro Miguel y generar terremotos cercanos a magnitud 7.

El pedido de más instrumentos y preparación ciudadana

El sismólogo panameño Isaac Guerra Araúz advirtió que las fallas corticales, como Pedro Miguel, también pueden producir sismos importantes y reconoció la necesidad de ampliar los estudios sobre las estructuras locales.

'Panamá necesita fortalecer su red de vigilancia sísmica', planteó el especialista, que recomendó instalar instrumentos cerca de las fallas activas y combinar equipos capaces de registrar tanto movimientos pequeños como fuertes.

El Sinaproc, por su parte, recomendó revisar las viviendas, evitar permanecer en estructuras dañadas y preparar rutas de evacuación. Las autoridades recordaron que no es posible anticipar cuándo ocurrirá un terremoto, por lo que insistieron en la importancia de la preparación de la población.