Noel Gallagher llevaba años imaginando esa conversación. Cuando le tocó entregarle un premio a Ray Davies, el líder de The Kinks, el guitarrista de Oasis vio la chance que esperaba: preguntarle por The Kinks Are the Village Green Preservation Society, el disco de 1968 que lo marcó como compositor. La respuesta del británico fue mucho más corta de lo que había soñado.
Según reconstruyó Gallagher en una entrevista recuperada por The Quietus, Davies acompañó su contestación con un chasquido de dedos y apenas dijo: "Oh, no sé". La charla sobre el origen del álbum terminó ahí mismo.
Un ídolo con fama de hosco
Gallagher no se sorprendió demasiado. El propio músico describió el carácter de Davies con una frase filosa: "Él está de mal humor incluso en sus mejores días". El episodio, contado por el guitarrista, retrata a un autor que no se siente cómodo explicando su propia obra.
El de Oasis había ido con preguntas concretas en la cabeza. Quería saber cómo habían nacido esas canciones, qué decisiones habían moldeado las letras y cómo se había armado un disco que, décadas después, seguía entre sus predilectos. No hubo caso.
"Le entregué un premio hace unos años y pensé: ahora es mi oportunidad de saber más sobre la composición de un álbum tan grandioso", recordó Gallagher.
La ironía fue su salida. "Bueno, finalmente resolvimos eso. Un gusto conocerte", contó que le respondió a Davies antes de que la conversación se apagara.
Por qué ese disco pesa tanto
Village Green no fue un éxito comercial inmediato cuando salió. Con el tiempo, en cambio, se convirtió en una pieza central del catálogo de The Kinks y del rock británico. Temas como "Village Green" y "Do You Remember Walter?" retrataron una Inglaterra que cambiaba, con personajes de barrio y costumbres cotidianas.
Esa mirada dejó huella en la generación siguiente. En los 90, el britpop de Oasis y otras bandas recuperó el gusto por la identidad británica, las guitarras y las referencias a grupos como The Beatles, The Stone Roses y los propios Kinks. Gallagher reconoció más de una vez la influencia de Davies en su manera de escribir.
El ídolo que sigue intacto
La escena no cambió la admiración de Gallagher. Entre las canciones de The Kinks que más valora aparece "Waterloo Sunset", uno de los temas más conocidos del grupo. El músico confesó que le gustaría escribir algo que conserve su fuerza con el paso del tiempo, como esas composiciones.
Davies, por su parte, construyó un repertorio atento a los lazos familiares, las escenas urbanas y los cambios de la vida inglesa. La distancia entre ambos quedó clara en ese breve intercambio: uno quería desarmar el misterio de un clásico; el otro prefirió dejarlo así.