Un grupo de 112 mujeres recibió su certificación como técnicas electricistas en El Salvador y elevó a 1.284 el total de egresadas del Programa Mujeres Electricistas desde su puesta en marcha. La camada que se graduó este año es la undécima y contó con el respaldo de AES El Salvador, distribuidora de energía, y del Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer (ISDEMU), según informaron ambas entidades.
La particularidad de esta generación es que el título llegó después de un paso por el terreno: las participantes resolvieron problemas eléctricos concretos en comunidades, escuelas y comercios antes de recibir la acreditación formal.
Dónde pusieron manos a la obra
Las prácticas se repartieron en distintos puntos del país. En Santa Ana, el grupo acompañó a Aldeas Infantiles SOS El Salvador en la refacción de espacios dedicados a la primera infancia, con trabajos en el comedor, la cocina y las oficinas administrativas.
En San Miguel, las futuras técnicas revisaron circuitos y sistemas de iluminación del Centro Educativo La Carmenza, ubicado en el cantón Hato Nuevo, para comprobar condiciones de seguridad y funcionamiento.
En San Martín y Colón, en tanto, la asistencia se orientó a emprendedoras que necesitaban poner en regla la instalación eléctrica de sus negocios. Allí hubo colocación de circuitos nuevos, recambio de conductores y canalización, además de verificaciones técnicas para dejar los sistemas en condiciones más seguras.
El saldo de esas intervenciones alcanzó de manera directa a más de 800 personas, de acuerdo con lo precisado por el programa.
Una alianza que suma respaldos
La certificación de esta camada incorporó a un actor nuevo: la Dirección General de Energía, Hidrocarburos y Minas (DGEHM), que participó en el proceso de acreditación de las 112 técnicas.
El vínculo entre AES El Salvador e ISDEMU acumula más de una década. En ese recorrido, el objetivo se fue corriendo de lugar: ya no se trata solo de capacitar y certificar, sino de darles a las egresadas herramientas para que incidan en sus comunidades y en el desarrollo económico y social del país, según explicaron las organizaciones responsables.
Aprender con casos reales
Para las participantes, cada intervención funcionó como una prueba de aprendizaje fuera del aula. Las entidades destacaron que esas experiencias reforzaron la confianza profesional de las nuevas técnicas y les permitieron mostrar sus capacidades dentro del rubro eléctrico.
Las responsables del programa presentaron la graduación de este año como un eslabón más de una cadena que une formación técnica, práctica de campo y acceso a oportunidades laborales. Además, anticiparon que seguirán generando instancias para que más mujeres se formen en el sector eléctrico salvadoreño.