Los precios del trigo experimentaron una fuerte caída en medio de la cosecha argentina, y el diferencial entre el contrato de futuros de diciembre 2026 y el de marzo 2027 se ubicó en 7,3 %, lo que representa una tasa nominal anualizada de 29,5 %. La cotización de cierre del contrato diciembre 2026 fue de 210,0 US$ / tonelada y la del contrato marzo 2027 de 222,5 US$ / tonelada.

Este margen no es un regalo gratuito; constituye una prima que beneficia a quienes pueden postergar la venta y afrontar los retos logísticos que acompañan a una cosecha abundante y a los envíos programados de maíz.

Para capitalizar la brecha, las empresas agrícolas con historial limpio ante las Sociedades de Garantía Recíproca (SGR) pueden acceder a financiamiento mediante pagarés con tasas entre 7,0 % y 8,0 % anual a 90 días, según datos del Mercado de Valores (MAV).

Volumen de futuros en expansión

En octubre, el volumen negociado de futuros de trigo se triplicó respecto al mes anterior, reflejando el creciente interés de los agentes del mercado en la diferencia de precios.

Cómo aprovechar la brecha

Quienes aseguraron sus posiciones en los momentos más altos —el contrato diciembre 2026 llegó a superar los 240 US$ / tonelada a inicios de septiembre— pueden recurrir a la entrega física del grano cuando enfrenten limitaciones de cupo. El ‘pase’ es suficientemente amplio para absorber costos de acondicionamiento y almacenaje, siempre que se trate de trigo pan; la situación cambia con trigo forrajero.

En la práctica, la combinación de financiamiento barato y una brecha de precios sustancial brinda a los agroempresarios una ventaja competitiva importante frente a quienes carecen de garantías o de una gestión comercial profesional.