Este jueves, decenas de cientos de miles de personas se reunirán en París y en diversas localidades de Francia para reclamar mejores salarios y una respuesta al aumento del costo de vida, bajo la coordinación de los principales sindicatos y movimientos sociales.
Reclamos y actores
Los gremios estiman que la convocatoria reunirá entre 500 mil-700 mil manifestantes fuera de la capital y entre 40 mil-80 mil en el propio París. A la protesta se suman estudiantes que llevan protestando desde septiembre, los chalecos amarillos que retomaron sus acciones en octubre y representantes del sector agropecuario.
"Va a ser una bonita movilización", afirmó Marylise Léon, dirigente del sindicato CFDT, al comparar la marcha con las protestas masivas de 2023 contra la reforma de la jubilación.
Los sindicatos piden una revalorización del salario mínimo, aumentos generales y una mayor equidad fiscal, además de la defensa de los servicios públicos.
Respuesta del Gobierno
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, anunció la movilización de 70 mil policías y gendarmes y prometió “una respuesta extremadamente firme” ante posibles incidentes.
"Acudir masivamente es fundamental para que nuestras reivindicaciones sean escuchadas", instó Sophie Binet, líder de la CGT.
El ministro de Trabajo, Jean-Pierre Farandou, indicó que se esperan anuncios alrededor del 5 de noviembre, sin precisar el contenido.
Perspectivas y próximas acciones
El malestar se alimenta del alza de los precios de los carburantes y del ajuste fiscal previsto en los presupuestos de 2027, que ha erosionado el poder adquisitivo de la población. Un barómetro publicado recientemente muestra que la mitad de los franceses tiene dificultades para llegar a fin de mes.
Tras los disturbios del 17 de octubre, las autoridades reforzaron la seguridad y prohibieron concentraciones en el centro de varias ciudades, lo que ha generado críticas de jueces, abogados y organizaciones de derechos humanos por un supuesto “giro autoritario”.
Los chalecos amarillos anunciaron una concentración para el sábado en la plaza de la Concordia, a pesar de la prohibición oficial. Las movilizaciones podrían continuar durante las próximas semanas mientras el gobierno se prepara para la transición presidencial prevista para mayo.