El Observatorio Swift Neil Gehrels de la NASA dejó de operar el 20 de octubre de 2026 después de que su órbita descendiera por debajo de los 275 km de altura, y la agencia anticipa que el satélite se desintegrará al reentrar en la atmósfera en las próximas semanas.

Causas del descenso

Swift ya no cuenta con propulsores propios; a esa altitud el roce con partículas atmosféricas, conocido como resistencia atmosférica, actúa como freno y reduce gradualmente su velocidad orbital. "La mayor resistencia atmosférica a esta altura impide que los telescopios observen con precisión objetivos astronómicos", explicó la NASA en el comunicado oficial.

Intento de salvar la misión

Katalyst Space Technologies propuso usar la nave robótica LINK para acoplarse al observatorio y elevarlo a una órbita más segura. El proyecto fracasó cuando el vehículo presentó fallas técnicas irreparables durante su acercamiento. "Aceptamos este desafío de alto riesgo y alta recompensa y estamos orgullosos de los hitos que alcanzamos en el camino", afirmó Ghonhee Lee, director ejecutivo de la compañía.

Próxima reentrada

Sin intervención externa, Swift seguirá perdiendo altura y se espera que la fricción con la atmósfera provoque su desintegración en semanas. La fecha exacta dependerá de la actividad solar, que puede acelerar el proceso al expandir la capa superior de la atmósfera. La NASA no ha indicado un punto de caída concreto; algunos fragmentos podrían sobrevivir, pero no se prevé un riesgo significativo en territorio poblado.

Legado de Swift

Lanzado el 20 de noviembre de 2004 con una misión inicial de dos años, Swift superó ampliamente sus objetivos, detectando más de 2 000 estallidos de rayos gamma y proporcionando datos críticos sobre explosiones cósmicas. Su capacidad de reacción rápida permitió localizar eventos energéticos en cuestión de minutos, contribuyendo de forma decisiva al estudio del universo.

La agencia continuará monitoreando el descenso y emitirá actualizaciones conforme se acerque la reentrada.