Christopher Lloyd, el actor que le dio vida a Doc Brown en Volver al futuro, publicó un libro de memorias en el que repasa su vida y, entre otros temas, cuenta su larga pelea contra las drogas y el alcohol. A los 88 años, el intérprete detalla en In My Own Time cómo el consumo se le volvió cotidiano y qué episodios lo llevaron a buscar ayuda.
El primer contacto con la cocaína, según los fragmentos que trascendieron, fue en los años 70, en la puerta de un club de comedia de Los Ángeles. Lloyd salió al auto de una mujer que acababa de conocer y probó con ella. En el libro reconoce que eso le bastó para engancharse casi al instante y que ahí arrancó su abuso de esa sustancia.
Una rutina atravesada por el consumo
Con el correr del tiempo, la cocaína, la marihuana y el alcohol se instalaron en su día a día. El actor aclara que nunca trabajó bajo los efectos de esas sustancias: ni en un escenario ni frente a una cámara. "Solo sabía que me gustaba y, al poco tiempo, ya me había atrapado", escribió sobre su relación con las drogas.
Uno de los pasajes más duros del libro remite a una pelea con su novia de entonces. Después de pasar la noche en la casa de un sobrino en Los Ángeles, Lloyd volvió a su hogar y se encontró con que su pareja había cerrado con llave para dejarlo afuera. Su reacción fue golpear las ventanas con los puños.
"Lo siguiente que recuerdo es que estaba tirado en el piso de mi cocina, desangrándome, y los paramédicos me estaban atendiendo", rememora. Las heridas fueron graves: perdió tanta sangre que necesitó plasma, además de una cirugía y rehabilitación física para recuperar la movilidad de los dedos.
El primer paso y las recaídas
La ayuda de un psicólogo le permitió tomar dimensión del daño que le causaban las drogas y el alcohol. En 1993 entró a un centro de rehabilitación, donde permaneció cinco semanas. Pero ese tratamiento fue solo el comienzo: después hubo varias recaídas.
"Ese fue el principio, pero no el final", advierte en el libro. Según cuenta, dejó de consumir de forma definitiva un 1° de abril, años después de aquella primera internación, aunque en el fragmento difundido no precisa en qué año logró sostener la sobriedad.
La escena de Volver al futuro III que quedó pendiente
Las memorias también incluyen recuerdos del rodaje de la trilogía junto a Michael J. Fox. Uno de ellos es una cuenta pendiente de Volver al futuro III, cuando la historia traslada a Doc y a Marty McFly al Lejano Oeste de 1885.
En la secuencia del tren, su personaje debía acercarse a caballo a la formación en movimiento y, a una distancia mínima, agarrarse de una manija para subir. El equipo fue claro: esa última parte la haría un doble. Cuando llegó el momento, la tentación de desobedecer apareció. "El tren avanzaba a una velocidad increíble y yo estaba tan cerca que podía sentirlo pasar a mi lado. Estaba a mi alcance. Y pensé: ‘Puedo hacerlo’", recuerda.
Finalmente respetó la indicación, consciente del riesgo para él y para la producción. "Estuve a punto de poner todo en peligro. Pero no lo hice", admite. Aun así, la duda lo acompaña cada vez que ve la película: "Todavía siento esa punzada en el corazón: tendría que haberlo hecho".
Ese episodio convive con el cariño que Lloyd le tiene a la tercera entrega, la favorita de una parte de los fans de la saga. El libro, que llega en un momento de reconocimiento a su carrera, suma un costado poco conocido de su vida lejos de los sets.