Rosario vivió un fin de semana de doble impacto: el sábado 24 de octubre el Festival Bandera reunió a miles de personas en el parque Estación Central Córdoba, con más de 30 artistas repartidos en cuatro escenarios, mientras la ciudad acumulaba 120.604 visitantes entre el lunes 19 y el domingo 25. El movimiento económico estimado superó los $11.400 millones y la ocupación hotelera llegó al 97% durante el fin de semana.

La edición de este año tuvo una novedad concreta: el traslado a la zona sur de la ciudad. Desde su primera edición, en 2018, el festival fue creciendo en convocatoria y programación hasta instalarse como una de las citas fuertes de la agenda musical rosarina.

Rock, urbano e indie en la misma jornada

La grilla apostó por cruzar generaciones y estilos. Por el lado del rock estuvieron La Vela Puerca, Guasones y Las Pastillas del Abuelo. La escena urbana sumó a Dillom e YSY A, mientras que el pop y el indie llegaron con Zoe Gotusso, El Mató a un Policía Motorizado y Bandalos Chinos. La participación internacional corrió por cuenta de Aterciopelados.

Esa mezcla se reflejó también en el público. Hubo quienes viajaron desde distintas provincias para ver a una banda puntual y quienes recorrieron los escenarios para descubrir propuestas nuevas. Grupos de amigos, parejas y familias compartieron una jornada al aire libre que excedió los shows: entre fotos, charlas y pogos, la música funcionó como excusa para encontrarse.

El lugar de la escena local

La programación reservó espacio para artistas de la ciudad como Caliope Family, AMIRA y Vandera. Su presencia puso el foco en la producción musical rosarina y en el vínculo del festival con la identidad cultural local.

El Bandera nació ligado al rock argentino y fue incorporando otros géneros con los años. Esa apertura le permitió ampliar su público y mostrarse ante visitantes de distintos puntos del país.

Una semana con la ciudad como escenario

El festival no fue un hecho aislado. La misma semana combinó competencias deportivas, recitales, congresos y obras teatrales, y llevó la ocupación hotelera a un promedio general del 80%, con picos del 97% durante el fin de semana. Para muchos visitantes, la escapada incluyó gastronomía y recorridos por una ciudad con identidad artística propia.

Con grandes nombres, artistas emergentes y representantes locales, la edición 2026 volvió a mostrar la capacidad de Rosario para convocar públicos diversos alrededor de la cultura.