Apple sumó una nueva generación de iPad mini con pantalla OLED, chip A20 Pro y resistencia al agua y al polvo. La actualización reabre la pulseada interna con el iPad Pro de 11 pulgadas, que lleva el chip M4. Según la ficha técnica que la compañía publica en su sitio oficial, los dos equipos comparten varios componentes, pero se separan en tamaño, potencia y tipo de usuario al que apuntan.

El mini está pensado para llevarlo encima y manejarlo con una sola mano. El Pro, en cambio, prioriza el rendimiento en formatos más grandes. Esa diferencia de enfoque ordena casi todas las comparaciones que siguen.

Pantallas: mismo OLED, distintos objetivos

El iPad mini estrena un panel OLED de 8.5 pulgadas, con un marco 24% más delgado que el de la versión anterior y un brillo máximo de 1,200 nits. El iPad Pro de 11 pulgadas responde con una Ultra Retina XDR de OLED en tándem, resolución de 2420 x 1668 píxeles a 264 ppi y un pico de 1,600 nits, aunque ese máximo se reserva para contenido HDR.

Hay puntos en común: ambos declaran un contraste de 2,000,000:1, cobertura de la gama P3 y la opción de vidrio nanotexturizado para bajar los reflejos. El Pro suma la frecuencia de actualización variable ProMotion, ausente en la ficha del mini. En grosor casi empatan: 5.4 mm contra 5.3 mm.

A20 Pro frente a M4: la pulseada por dentro

El corazón del mini es el A20 Pro, fabricado en un proceso de 2 nanómetros. Su GPU de 7 núcleos incorpora Neural Accelerators en cada uno y, según Apple, ofrece un rendimiento de inteligencia artificial hasta 4.5 veces mayor que la generación previa. El CPU de 6 núcleos mejora hasta 60% el rendimiento multihilo en tareas como edición de fotos.

El iPad Pro apuesta al M4. En las versiones de 256 GB y 512 GB lleva un CPU de 9 núcleos (3 de rendimiento y 6 de eficiencia); en las de 1 TB y 2 TB, de 10 núcleos (4 y 6). Su GPU de 10 núcleos incluye trazado de rayos por hardware, una función que el mini también tiene. La memoria RAM llega a 8 GB en las capacidades menores y a 16 GB en las mayores, con un ancho de banda de 120 GB/s.

Los dos parten de un Neural Engine de 16 núcleos. La excepción está en el mini de 512 GB, que duplica ese componente para acelerar aplicaciones como Draw Things y Detail. El Pro mantiene uno solo en todas sus configuraciones, de acuerdo con la ficha técnica.

Cámaras, audio y conectividad

En fotografía comparten la cámara frontal Center Stage de 12 MP, ubicada en el borde horizontal y pensada para videollamadas, y una trasera gran angular también de 12 MP. El Pro detalla apertura ƒ/1.8, zoom digital de hasta 5x y lente de cinco elementos, datos que no figuran para el mini.

La grabación de video marca otra distancia: el mini llega a 4K a 60 fps y suma flash True Tone adaptativo; el Pro graba 4K a 24, 25, 30 o 60 fps y admite ProRes hasta 4K a 30 fps. Además, el modelo grande incorpora un escáner LiDAR que no aparece entre las características del pequeño.

La comparación se completa con el resto de la ficha técnica de Apple, que confirma que la cercanía entre ambos modelos es real en pantalla y accesorios, pero se diluye cuando el usuario necesita potencia sostenida o máxima portabilidad.