Si el verano 2026/27 trae lluvias tan desparejas como las de 2023/24, la cosecha de soja de Brasil podría quedar 17,6 millones de toneladas por debajo de lo previsto. El cálculo surge de un informe difundido este martes por la consultora brasileña Serasa Experian, que evaluó el efecto de un ENSO "El Niño" de alta intensidad, conocido como "Súper Niño", sobre la producción agrícola del país.
La proyección vigente para la campaña es de 181,2 millones de toneladas. Con el patrón climático adverso, esa cifra caería 9,7%. El trabajo no anticipa lo que ocurrirá: mide el riesgo de que se repita la distribución irregular de precipitaciones que ya golpeó al campo brasileño en el último Niño.
Cómo se construyó el escenario
Para estimar el impacto, la consultora cruzó mapas satelitales de las áreas agrícolas brasileñas con series históricas de productividad de la Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab). El resultado apunta a una caída del rendimiento promedio nacional: de 3622 kg/ha con lluvias adecuadas y oportunas a 3282 kg/ha en el escenario más temido.
"Buscamos medir el riesgo productivo asociado a un escenario climático adverso, lo que implica que no estamos anticipando lo que sucederá en la próxima cosecha de soja", aclaró Serasa Experian en un comunicado.
Dónde se sentiría el golpe
El Centro-Oeste brasileño concentraría las mayores pérdidas. Solo en Mato Grosso el recorte podría llegar a 9,7 millones de toneladas si las lluvias quedan por debajo de lo normal. En Goiás, la merma estimada ronda los 4,0 millones de toneladas.
Por ahora la campaña de soja en Brasil avanza sin contratiempos críticos. El ENSO "El Niño" todavía no alcanzó el nivel máximo que se pronosticó para el último bimestre de este año, de modo que el escenario de pérdidas sigue siendo una advertencia y no un hecho consumado.
El antecedente inmediato es la temporada 2023/24, la última con Niño activo, que sirve de referencia para calibrar hasta dónde puede afectar la falta de lluvias en las zonas productivas clave. Con ese parámetro, el informe pone número a un riesgo que el sector mira de cerca: casi una décima parte de la cosecha brasileña está en juego si el clima repite su peor versión.