Las exportaciones de peras y manzanas de Río Negro y Neuquén cargan con un peso impositivo que no se recupera del todo. Según un estudio de la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados (CAFI) actualizado en octubre de 2026, los costos fiscales que soporta la actividad equivalen al 28,05% del valor FOB de lo que se vende al exterior. Descontados los reintegros vigentes, esa carga sigue siendo del 23,30%. Con ese dato sobre la mesa, la entidad pidió formalmente al Gobierno nacional que revise el mecanismo de devoluciones a las exportaciones.

El cálculo no surge de un impuesto único ni de un tributo que se pague por cada caja embarcada. Es la suma de gravámenes y contribuciones que se acumulan a lo largo de toda la cadena: desde la compra de insumos y las tareas en la chacra hasta el empaque y el despacho de la fruta. Ese costo queda incorporado al precio final y viaja con la mercadería.

Dónde se concentra la carga

El componente más pesado son las contribuciones a la seguridad social, que representan el 14,26% del valor FOB. Le siguen los impuestos indirectos, con 8,65%, y el IVA que las empresas no logran recuperar, con 4,36%. Más atrás aparecen otros gravámenes de menor incidencia.

Dentro de los indirectos, el de mayor peso es Ingresos Brutos, que equivale al 5,1% del precio FOB. Ese impacto no se limita a lo que pagan productores y empacadores: también incluye los tributos que les trasladan sus proveedores y que terminan metidos en los costos de la actividad. A eso se suman las tasas municipales, con 1,8%, y el impuesto a los créditos y débitos bancarios, con 0,7%.

Reintegros que no alcanzan

Las empresas reciben hoy devoluciones por el equivalente al 4,75% del valor FOB. La diferencia entre ese porcentaje y la carga total es la que CAFI busca discutir con la Nación. El argumento central es que el mecanismo actual queda corto frente al peso real de los tributos que arrastra la cadena.

El margen para compensar esos costos con el precio de venta es acotado. La fruta del Alto Valle compite en mercados donde las cotizaciones las fija la oferta y la demanda internacional, no el productor local.

Un negocio que no cierra

El informe también midió la rentabilidad del sector. Tomando un precio FOB de referencia de 0,829 dólares por kilo, calculado sobre los valores de exportación de peras y manzanas de 2025, CAFI estimó un resultado bruto de explotación negativo del 6,19%. Si se incorporan las depreciaciones de instalaciones, maquinarias y otros activos, el resultado operativo también es negativo: equivale al 23,76% del precio de exportación.

El pedido al Gobierno se apoya en ese cuadro. La fruticultura del Alto Valle viene reclamando asistencia para atravesar una temporada complicada: los productores solicitaron a la Nación financiamiento por 7 mil millones de pesos para llegar a fin de año. La revisión de los reintegros es, para CAFI, parte de la misma discusión sobre la competitividad del sector.