La avícola entrerriana Fadel abrió una nueva puerta comercial fuera del país y no está ligada al pollo. En 2026 concretó su primer envío de aceite de soja a Chile y, dos meses después de esa operación inicial, ya sostiene despachos semanales en camiones cisterna hacia ese destino.

El dato lo confirmó Lis Chiviski, responsable del área internacional de la compañía, en el marco de la feria SIAL de París. "Hoy ya logramos una regularidad con este destino y este producto", señaló la ejecutiva.

De la planta de alimento al mercado chileno

El aceite de soja no es un producto que Fadel elabore de forma independiente. Lo obtiene como derivado de la fabricación de alimentos balanceados, donde utiliza expeller de soja como insumo. Esa estructura integrada en Entre Ríos —plantas de alimento balanceado más un frigorífico que faena 200.000 pollos por día— le permite transformar lo que antes era un residuo industrial en una mercancía con comprador.

En Chile, el aceite se destina a la producción de biodiésel y también puede abastecer a fábricas de alimento para animales. Para la empresa, representa una vía adicional de colocación para un subproducto de su propia cadena.

Harinas de sangre, plumas y vísceras: el próximo objetivo

La firma no se detiene en el aceite. En una planta de rendering levantada en el mismo predio que el frigorífico, procesa sangre, plumas y vísceras para convertirlas en harinas, además de aceite de pollo. La cercanía entre ambas instalaciones facilita el seguimiento de la materia prima desde su origen hasta su transformación.

Esos productos tienen como destino la industria de alimentos para mascotas y la elaboración de alimento para salmones, camarones y otros peces de cultivo. Fadel trabaja en abrir mercados para esos segmentos, que demandan insumos surgidos del procesamiento avícola.

El negocio principal, con la mira en Europa

Mientras desarrolla los derivados, la compañía sostiene su actividad central: ya exporta carne de pollo a más de 30 destinos de América del Sur, el Caribe, Asia, África y Oceanía. La oferta incluye pollo entero y trozado, con cortes como supremas, cuartos traseros, alas, garras, corazones y menudencias.

El próximo paso que busca la empresa es recuperar la habilitación para vender a la Unión Europea. Según Chiviski, el proceso de revalidación interna está a cargo de Senasa y la expectativa es obtener el visto bueno final en 2027 para iniciar los primeros envíos.

El mercado interno también juega

En la Argentina, el encarecimiento de la carne vacuna empujó el consumo de pollo. Nicolás Oggier, representante comercial de Fadel, estimó que el consumo por habitante pasó de unos 44 a cerca de 50 kilos al año. La firma adapta su oferta a esa demanda: alrededor del 80% de su producción se vende trozada y congelada por pieza, una presentación que le permite al comprador usar solo lo que necesita.

Así, la avícola combina el crecimiento de su negocio tradicional con la búsqueda de compradores para los subproductos de sus plantas, desde el pollo de consumo masivo hasta el aceite de soja que ya cruza la frontera con regularidad.