La editorial canadiense Boréal puso fin a su relación con el escritor Thélyson Orélien después de que un peritaje externo encontrara indicios del uso de inteligencia artificial en la escritura de su novela 'C’était ça ou mourir' ('Era eso o morir'). El anuncio llegó el miércoles, apenas una semana después de que la propia casa editora había respaldado públicamente al autor.

La obra, escrita en francés y centrada en la migración, venía cosechando buenas ventas y tenía previsto distribuirse en más de 20 países. El escándalo ya la había sacado de la lista de finalistas del Premio Goncourt, el galardón literario más importante de Francia.

Qué encontró la revisión

Según el comunicado de Les Éditions du Boréal, las pruebas reunidas en los últimos días apuntan a que hubo asistencia de IA durante la elaboración del libro, pese a que el autor había negado esa posibilidad en varias oportunidades. La casa editora encargó un análisis externo de todas las versiones de trabajo y allí aparecieron "rastros de etiquetas de inteligencia artificial en los metadatos de algunos documentos".

"Seguimos sin saber hasta qué punto se utilizó la IA en la creación de 'C’était ça ou mourir', y probablemente nunca tendremos una respuesta definitiva al respecto", admitió la editorial.

Para Boréal, más allá de la magnitud del uso, lo que quedó dañado es el vínculo de confianza con el autor. "La cuestión fundamental para nosotros es la confianza entre autores y editores", sostuvo la firma.

La defensa del escritor

Orélien sostiene que recurrió a herramientas de IA solo como apoyo para la investigación, no para redactar. A comienzos de mes había asegurado que las usó "para investigar, sobre todo para expresiones extranjeras", y remarcó: "Pero ni una sola frase de este libro fue creada por una máquina".

Este miércoles repitió esa postura ante el diario francés Libération: dijo que empleó la tecnología "en el proceso creativo" para "investigación histórica" y agregó que ya explicó todo a su entorno, aunque duda de que sus palabras tengan peso en la discusión.

El origen de la sospecha

La polémica se desató a partir de las acusaciones de la cuenta de X Balance ton Claude, que denunció un uso extendido de IA en la novela. Luego, los análisis con el detector Pangram arrojaron una probabilidad del 100% de que el texto contuviera pasajes generados por computadora.

El caso deja una pregunta abierta para la industria editorial francesa: cómo verificar el proceso de escritura cuando las herramientas digitales se vuelven cada vez más difíciles de distinguir de la pluma humana.