Una investigación conjunta de científicos japoneses (2008) y estadounidenses reveló que los embotellamientos pueden originarse sin accidente, obra o carril cerrado. El fenómeno, llamado tránsito fantasma, se produce cuando una ligera reducción de velocidad se propaga hacia atrás y detiene el flujo vehicular.
Qué es y cómo se produce
El efecto surge cuando el conductor que va delante disminuye levemente la velocidad. El vehículo que lo sigue replica la maniobra, pero con mayor intensidad. Cada frenada sucesiva amplifica la desaceleración, creando una onda que avanza en sentido contrario al tráfico. Los autos más alejados del punto inicial pueden quedar totalmente inmovilizados mientras los que están delante circulan con normalidad.
Evidencia experimental
En 2008, un equipo japonés instaló 22 autos en una pista circular de 230 m y les pidió mantener 30 km/h constantes. Sin obstáculos, uno de los vehículos frenó ligeramente y, en pocos minutos, la velocidad del conjunto cayó a 20 km/h en la zona trasera, generando un atasco total.
Un estudio posterior en EE. UU. incluyó un coche autónomo programado para respetar la distancia al vehículo delantero. Esa única unidad amortiguó la frenada de los demás y evitó la aparición del fenómeno.
"Mantener una distancia adecuada absorbe la energía de la frenada y elimina el efecto de tránsito fantasma", señalaron los autores del informe.
Medidas preventivas
Según la normativa vial argentina, la distancia mínima de frenado debe ser de dos segundos. A 100 km/h, eso equivale a 54 m. Expertos recomiendan ampliar a cinco segundos, lo que representa entre 135 y 140 m. Respetar ese espacio permite que la energía de una frenada se disipe sin desencadenar una cadena de desaceleraciones.
Aplicar la regla de los dos (o cinco) segundos es la forma más sencilla de reducir la probabilidad de que el tránsito fantasma convierta una autopista en un estacionamiento inesperado.