El frigorífico Muge decidió dejar de depender del mercado spot para conseguir la hacienda que necesita. La empresa avanza con acuerdos de abastecimiento a largo plazo con productores y con un plan de cruzas genéticas propias para asegurarse novillos pesados, con grasa intramuscular y menos de dos años, las características que demandan sus clientes en el exterior.
La estrategia combina producción propia, alquiler de campos para recría y compra de terneros. Con dos plantas de ciclo II, la firma busca controlar el proceso desde el origen y sostener así su perfil exportador.
Qué busca en el animal
El modelo apunta a animales de más de 520 kilos, con dos dientes, un año de recría en pasturas y al menos 150 días de terminación a corral. La meta es lograr una carne con buena mordida y sabor intenso, tanto para los cortes que salen al exterior como para los que se venden en el mercado interno.
"Hace años que nos dedicamos a este mercado, pero el negocio nos fue llevando a buscar animales más pesados, con grasa intramuscular, buena genética y menos de dos años", explicó Diego Castellucci, directivo de la firma.
Los contratos con criadores y recriadores son el corazón del esquema. Muge se compromete a pagar el valor máximo de la hacienda al momento de la entrega y ofrece previsibilidad comercial. A cambio, se asegura volumen y calidad.
"Nosotros nos aseguramos la calidad de la mercadería, es decir, de volumen y calidad, que es lo que necesitamos para la marca", señaló Gustavo Castellucci.
La prueba genética en La Pampa
En paralelo, la empresa comenzó a cruzar toros Shorthorn con vacas Angus en campos de La Pampa. La hipótesis es combinar la facilidad de engorde y la infiltración de grasa del Shorthorn con el reconocimiento internacional de la genética Angus.
"Creemos que la cruza nos va a dar un 10 a 15% más de producción y la grasa que la marca necesita", anticipó el directivo. Los primeros resultados de esa experiencia llegarían en 2030.
Mercados y dificultades
En el plano comercial, Muge exporta a Estados Unidos y Europa, además de operar con China. Cada destino pide cortes distintos: Estados Unidos demanda vacío y entraña, China se inclina por el cuarto delantero y Europa muestra interés por nalga, bola de lomo, cuadrada y peceto.
El frente interno presenta obstáculos. La caída del consumo y la competencia de proteínas más económicas complican las ventas y la cobranza.
"Se venden menos kilos al consumo y es difícil colocarlos a buen precio y cobrarlos en tiempo y forma", describió Castellucci. El directivo también advirtió que el precio del novillo lleva meses sin acompañar la inflación.
La apuesta de Muge por integrar producción y comercialización se da en un contexto en el que conseguir hacienda con las características que exigen los mercados internacionales resulta cada vez más difícil para la industria frigorífica.