GTA 6 se perfila como uno de los últimos grandes videojuegos desarrollados sin inteligencia artificial, en un contexto donde las herramientas automáticas ganan terreno a toda velocidad en la industria. La desarrolladora Rockstar sostiene que ningún aspecto del juego fue creado con IA y que el trabajo recayó íntegramente en su equipo humano.

La compañía incluso aportó datos para respaldar esa postura: el departamento de arte pasó de tener entre 5 y 6 personas en GTA 5 a contar con 65 en esta entrega. Un salto que refleja la escala del proyecto y el peso que le dieron al trabajo manual.

Un mercado que cambia de rumbo

El avance de la IA en el desarrollo de videojuegos quedó a la vista en el último Steam Next Fest, donde la cantidad de demos se duplicó respecto de la edición de junio. Muchos de esos proyectos fueron creados con inteligencia artificial, lo que evidencia lo rápido que se normaliza su uso, incluso para replicar ideas ajenas y lanzarlas antes al mercado.

Frente a ese escenario, GTA 6 aparece como una excepción. Su producción implicó más de mil millones de dólares, unos 4.000 desarrolladores distribuidos en 8 estudios y cerca de una década de trabajo. Ese modelo, artesanal y de largo aliento, resulta cada vez más difícil de sostener.

La presión de los inversores

El motivo no es solo tecnológico. Los inversores buscan recuperar el capital en plazos más cortos y cada vez toleran menos los procesos creativos que se extienden durante años, aun cuando el resultado final sea un fenómeno de ventas.

El caso de Capcom en 2026 funciona como ejemplo de otra lógica: la empresa lanzó varios títulos de peso en poco tiempo, como Resident Evil Requiem, Pragmata y Onimusha Way of the Sword, además de ports y DLCs. Ninguno igualará lo que venderá GTA 6, pero el volumen y los costos más bajos conforman un espejo en el que muchos inversores ya se miran.

El futuro del modelo

Rockstar ya dejó entrever que no volverá a tardar tanto en lanzar su próxima gran obra. Esa señal abre varios interrogantes: si el cambio pasará por achicar la ambición y el alcance, por modificar los procesos de producción o por incorporar inteligencia artificial. O por todo junto.

Desde que se confirmaron el precio y la fecha de lanzamiento de GTA 6, además, hubo otros cambios: la ausencia de una versión en formato físico y un vistazo a la jugabilidad exclusivo en Netflix. Señales de que la forma de hacer y vender videojuegos ya está mutando.