En una entrevista concedida a Bichos de Campo, el agrónomo Fernando García denunció que la formalidad de ser tratado de usted se siente como una despedida y aprovechó para lanzar una crítica al distanciamiento entre los debates académicos y la realidad del campo.

"Me están dando la salida", bromeó García, quien acumula 45 campañas como profesional del sector.

El desafío de la sostenibilidad

García señaló que, pese a los avances anunciados en los foros especializados, pocos llegan a implementarse en la finca. "Hay mucho discurso en congresos, pero necesitamos más acción cuando cruzamos la puerta del campo", afirmó.

El agrónomo explicó que la coyuntura económica argentina suele condicionar la adopción de nuevas técnicas, lo que dificulta la difusión de prácticas sostenibles.

Una visión de la agronomía

Nacido en la zona metropolitana y sin raíces campesinas, García cuenta que su pasión por la tierra proviene de la historia de su abuela española, quien fue agricultora. "Mi esposa, también ingeniera agrónoma, y yo compartimos la pasión por el verde", comentó.

Define su rol como un puente entre el conocimiento científico y la experiencia del productor: "El agricultor aporta una sabiduría única; el agrónomo complementa con evidencia y busca la eficiencia sin dañar el entorno".

El suelo como capital vital

Para García, el suelo trasciende su función productiva. "Regula el clima, almacena carbono y sustenta la vida humana", explicó. Subrayó que protegerlo equivale a preservar un capital esencial.

"Cuidar el suelo es conservar el capital", reiteró el especialista.

Concluye que el objetivo de la agronomía debe ser producir alimentos sanos y nutritivos, al tiempo que se minimizan los impactos ambientales y sociales, tarea que seguirá transmitiendo a las nuevas generaciones.