El docente Eduardo Pezuk vuelve a los campos de la escuela salesiana donde estudió y, en 2026, cosecha los mismos yerbales que plantó hace décadas. Desde su cargo como jefe de producción del Instituto Pascual Gentilini, ubicado en la zona rural de San José, Misiones, dirige la transformación de esas hojas en la marca de yerba mate más conocida en la región.

De alumno a responsable de la producción

Pezuk recuerda que, cuando era alumno, aprendía a germinar los plantines, a acompañar su desarrollo y a participar en el proceso de envasado. Hoy repite esas tareas, pero a gran escala, supervisando el cultivo, el secado, la molienda y el empaquetado.

"Soy de la escuela y hace cuatro años soy jefe de producción", declaró Pezuk a Bichos de Campo.

Una cadena productiva propia

El instituto cuenta con vivero, secadero, depósitos, molino y línea de envasado. Según explicó el docente, toda la materia prima que utilizan para la Don Bosco proviene de sus propios campos, lo que les permite garantizar la calidad desde el origen.

"Nosotros sabemos con qué calidad de materia prima trabajamos en el molino", afirmó.

El control interno evita variaciones que aparecen al comprar yerba verde externa, lo que se traduce en un producto más homogéneo.

La edición “Centenario” y su proceso de maduración

Para celebrar el centenario que la escuela alcanzará en 2027, la cooperativa lanzó la Don Bosco Centenario, una yerba que pasa al menos 24 meses en reposo natural antes de envasarse. En la visita, el lote que estaban procesando ya acumulaba 28 meses de envejecimiento.

Pezuk explicó que, hace dos años, la escuela tuvo una cosecha excepcional que les permitió crear un stock amplio.

"Tuvimos un año de zafra bastante importante hace dos años y nos permitió hacer un stock importante", comentó.

Ese inventario posibilita disponer ahora de una yerba con una maduración prolongada, lo que realza su aroma y sabor. La versión clásica combina partes iguales de yerba envejecida naturalmente y de la que se ha acelerado el proceso en cámara, reduciendo la espera a entre 45 y 60 días.

Un proyecto que empezó en 1998

Aunque el instituto celebra su centenario, la marca Don Bosco se empezó a comercializar en 1998, cuando los estudiantes todavía manejaban volúmenes modestos. Desde entonces, la producción ha crecido de forma constante, consolidándose como un referente entre los misioneros.

Con la experiencia vivida por Pezuk, la escuela sigue vinculando la educación salesiana con la actividad productiva, manteniendo viva la tradición de sembrar, cuidar y transformar la yerba.