La avicultura argentina tiene una cuenta pendiente: renovar cerca de 1.000 galpones de engorde para producir más barato y competir en el exterior. La factura estimada ronda los 300 millones de dólares, a razón de unos 300.000 dólares por instalación. Así lo planteó Franco Santángelo, presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) y directivo de Soychú, quien señaló que las obras siguen adelante pero sin la velocidad que daría un financiamiento de largo plazo.

Un ritmo atado al bolsillo

Las empresas y sus productores integrados sostienen las inversiones con fondos propios, deuda de corto plazo o convenios con proveedores. "Se van haciendo los galpones, pero no con la fluidez que habría si existiera un crédito a largo plazo, con tasas que por lo menos empaten la inflación", explicó Santángelo.

El dirigente considera que la actualización tecnológica es condición para reducir el costo de producción y sostener el crecimiento. Las granjas que no lleguen a los estándares de eficiencia necesarios tendrán que reformarse o directamente abandonar la actividad.

Exportar, el objetivo que choca con los costos

La mejora resulta clave para vender afuera, aunque la industria enfrenta obstáculos para colocar ciertos productos. "Hay mucha demanda de exportación, pero algunos productos se venden y otros son muy baratos para los costos nuestros", resumió Santángelo.

La imposibilidad de enviar garras y alas a China, dos subproductos que traccionaban los negocios externos, golpeó los embarques. En paralelo, el sector coloca subproductos en Vietnam y busca recuperar terreno en Europa con la suprema, un corte de mayor valor agregado.

Impuestos y tipo de cambio: la receta que no convence

Para el titular de CEPA, un tipo de cambio más alto no resuelve el problema de fondo. "Si se devaluara la moneda solo ganaríamos algo de tiempo, pero después la inflación nos devuelve a la situación anterior, es no es la solución nunca. Lo que hay que hacer es trabajar con los impuestos, con su sobrecarga, el sistema tiene que dejar de ser distorsivo", afirmó.

Entre los factores que encarecen la producción mencionó las retenciones, los tributos provinciales y municipales, los impuestos sobre movimientos bancarios, las tasas de interés y las cargas sociales. Sobre el costo laboral, aclaró que los cambios normativos no deberían apuntar solo a pagar menos, sino a mejorar la eficiencia de la mano de obra.

Mercado interno y el efecto de la carne vacuna

El consumo de pollo en el país se recuperó tras una etapa de caída, aunque los precios se mantienen en niveles parecidos a los del año pasado. Santángelo ve una oportunidad en el desempeño de la carne vacuna: si crecen las exportaciones de ese rubro, se libera espacio en el mercado doméstico para la proteína aviar. "Si se sigue incrementando la exportación de carne vacuna, nosotros vamos a seguir creciendo y aportando la mercado interno la proteína más barata del mundo y de gran calidad", sostuvo.

Soychú, entre la recuperación y la ampliación

La compañía que integra Santángelo está cerrando inversiones en sus dos plantas principales y completa obras en una tercera de menor tamaño. La planta de Gualeguay, afectada por un incendio hace un par de años, recupera capacidad y se acerca a los niveles previos al siniestro. En Salto, la empresa aceleró una ampliación que ya sumó cerca de un 40% de capacidad y busca igualar a la otra planta durante el próximo año, sujeto a la entrega de maquinaria.