Las empresas agropecuarias que dejan su liquidez de corto plazo en un fondo común de inversión (FCI) "money market" están perdiendo poder de compra sin darse cuenta. El rendimiento de estos instrumentos de liquidez inmediata ronda el 17,3% anual nominal y la tasa efectiva llega al 19,1%, mientras que la inflación esperada para los próximos doce meses se ubica en 21,1%, según el promedio del último REM del BCRA.

La diferencia no es menor: el dinero colocado en esos fondos queda casi un 20% por debajo de la inflación proyectada. Así lo advirtió el economista Nicolás Burzaco, director de la consultora Extra Milla, quien señaló que esa "comodidad" puede transformarse en un perjuicio que, aunque parezca invisible, no deja de ser dañino.

Alternativas que sí le ganan a la inflación

El abanico de opciones para administrar excedentes de corto plazo es más amplio de lo que muchos productores suponen. La caución a un día rinde un 20,7% nominal anual, equivalente a un 23,0% de tasa efectiva, lo que permite al menos empatar la inflación prevista.

"Lo interesante de este instrumento es colocarlo todos los días, produciendo así un interés compuesto", explicó Burzaco.

Otra vía son las letras emitidas por el Estado nacional, que ofrecen un 26,4% de tasa efectiva anual a 30 días y mantienen alta liquidez: pueden liquidarse de inmediato si surge una necesidad de caja.

El costo de la operatoria simple

El FCI bancario, que invierte sobre todo en plazos fijos, cauciones y cuentas remuneradas, resulta más sencillo para muchos productores. En cambio, operar directamente con instrumentos de alta liquidez a través de un Agente de Liquidación y Compensación (ALyC) exige un esfuerzo adicional de gestión. En el contexto actual, ese esfuerzo se recupera con creces, según el especialista.

"Con un negocio ganadero con márgenes más ajustados o una lechería que está operando con precios muy flojos hace tiempo, cada punto adicional que se pueda generar sobre el capital cuenta, y mucho", remarcó Burzaco.

El economista extendió la advertencia al sector agrícola: aunque parece mejor posicionado, enfrenta una volatilidad enorme de precios y costos crecientes. En ese escenario, la diferencia entre un fondo cómodo y una gestión activa de la liquidez puede definir el resultado de todo un ejercicio.