La carne vacuna argentina atraviesa un momento de valorización en el mercado internacional. Según datos de la Secretaría de Agricultura, la tonelada exportada promedia los 5.416 dólares, un 35% más que en 2025 y un 75% por encima de 2024. Las ventas al exterior ya facturaron 3.600 millones de dólares y, de mantenerse el ritmo, podrían cerrar 2026 cerca de los 5.000 millones, un récord para el sector.
Un negocio que crece puertas afuera
En octubre se embarcaron 89.800 toneladas res con hueso, el segundo volumen más alto del año después de las 91.300 toneladas de agosto. En ambos meses, los envíos representaron el 35% de la producción total. Analistas del sector estiman que, sin cambios en la política del Gobierno nacional, esa proporción podría trepar al 40%.
El contexto global acompaña. Las proteínas de origen animal ganaron peso y los grandes importadores movieron sus fichas. China aplicó una salvaguarda con cuotas para proteger a sus productores, mientras que Estados Unidos aumentó sus compras por la caída de su stock y fijó cuotas con beneficios arancelarios para Argentina y otros países.
Europa, el obstáculo más exigente
La Unión Europea avanza con el reglamento antideforestación, que entraría en vigencia el 31 de diciembre. La norma obligará a exportadores y productores locales a informar cómo y dónde se produjo la hacienda y la carne. Para muchos, la medida busca complicar el negocio y proteger a los ganaderos europeos.
El industrial Luis Viera advierte que solo la mitad de la hacienda está en condiciones de cumplir con esa normativa. La exigencia europea se suma a una carrera de obstáculos para la carne argentina en los mercados más demandantes.
La contracara: menos carne en la mesa local
El avance de las exportaciones sobre la producción, que además cae 6% este año, presiona el abastecimiento interno. El consumo por habitante se redujo 10%: pasó de los 50 kilos de 2025 a los actuales 45 kilos. Algunos analistas creen que podría bajar aún más, hasta los 40 kilos, si la demanda global y la inserción argentina siguen firmes.
El espacio que deja la carne vacuna lo ocupan el pollo y el cerdo. Las empresas avícolas consideran que los 50 kilos actuales son un techo y que elevarlos implicaría reducir precios y poner en riesgo el negocio. La carne de cerdo, en cambio, ya superó los 20 kilos por persona y algunos especialistas proyectan que podría llegar a los 30 kilos en los próximos años.