El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) puso a disposición una prueba de ADN capaz de confirmar la variedad de cada árbol de pecán; la herramienta será presentada del 28 al 30 de octubre en el IV Simposio Sudamericano de Pecán, que se realizará en Tucumán y Catamarca.
Cómo funciona la prueba
Los especialistas extraen ADN de hojas y analizan microsatélites, secuencias cortas que actúan como huellas genéticas. Con ese perfil pueden comparar el árbol con los cultivares registrados. > "Estos análisis son similares a las pruebas de paternidad que se hacen en humanos", explicó Carolina Martínez, investigadora del IABiMo del INTA. > "Cada árbol tiene una combinación única de letras en su ADN que sirve como una huella digital genética", añadió Juan Gabriel Rivas, especialista en genotipado molecular.
Por qué es clave para la producción
El pecán es dicógamo: la liberación de polen y la receptividad del estigma ocurren en momentos distintos según el cultivar. Si se combinan variedades con ciclos incompatibles, la polinización falla y la cosecha se ve afectada. > "El pecán es dicógamo; los cultivares protándricos y protogínicos deben complementarse", precisó Enrique Frusso, referente del cultivo en el INTA. Con la identificación genética, los productores pueden seleccionar materiales compatibles y reducir la incertidumbre al armar una plantación.
Alcance y próximos pasos
Actualmente 20 cultivares de pecán están registrados en el Instituto Nacional de Semillas (INASE) y 14 están en fase de descripción para su futura incorporación. El programa se lleva a cabo en la Estación Experimental Agropecuaria Delta del Paraná, donde se conservan materiales importados de EE. UU. y dos desarrollados por el propio INTA. > "Los campos de Catamarca ya contaban con infraestructura y riego, lo que facilita la expansión del cultivo", señaló Eber Delgado, investigador del proyecto. Los resultados y la disponibilidad de la prueba serán difundidos durante el simposio, donde se reunirán investigadores y productores de la región.