El ether (ETH), la moneda nativa de la red ethereum, se negociaba este miércoles a 2.338,91 dólares a las 14:05 UTC, con un movimiento de 0,39% frente a las 24 horas previas y prácticamente sin cambios en la última hora. Con ese precio, el token se mantiene como la segunda criptomoneda más valiosa del mercado por capitalización, detrás de bitcoin.

Una plataforma, no solo una moneda

Aunque en el habla cotidiana se usan como sinónimos, ethereum y ether no son lo mismo. Ethereum es una blockchain de código abierto sobre la que cualquiera puede desarrollar y ejecutar contratos inteligentes: programas que funcionan solos, sin que un usuario tenga que intervenir. El ether es el token que circula dentro de esa red y sirve para pagar las transacciones.

El proyecto nació en 2015 de la mano del programador Vitalik Buterin, que buscaba una herramienta para aplicaciones descentralizadas y colaborativas. Ese enfoque la diferenció desde el arranque de otras redes y explica buena parte del interés que despierta entre los mineros, los encargados de crear nuevas unidades.

La fusión que cambió el consumo

El hito más comentado de su historia llegó el 15 de septiembre de 2022, después de varios meses de demoras y de dudas sobre si se concretaría. Ese día la red completó "The Merge" ("La Fusión"), una migración hacia la versión 2.0 que modificó la manera en que se validan las operaciones y se emiten nuevos ether.

El cambio consistió en acoplar la cadena de bloques original a otra independiente basada en proof-of-stake (prueba de participación), un mecanismo en el que los dueños de ether bloquean una cantidad de sus tokens para verificar registros y, a cambio, reciben nuevas monedas. Según los propios desarrolladores, ese sistema recorta el gasto energético de la red en un 99,9%, además de abaratar las transacciones.

"The Merge" fue presentada por sus impulsores como una mejora en la experiencia de los usuarios y un paso hacia una red más amigable con el ambiente.

La pulseada con bitcoin

Sus defensores sostienen que la fusión puede jugar a favor de ethereum en la competencia con bitcoin, el rival más grande del sector, porque el menor costo operativo y el perfil ambiental podrían ampliar su adopción. Por ahora, el ether conserva el puesto #2 del ranking de criptomonedas y cotiza lejos de los máximos que alcanzó en otros ciclos del mercado.