El presidente Javier Milei sostuvo este miércoles, durante la apertura de las nuevas instalaciones de litio de Rio Tinto en la provincia de Catamarca, que el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) está generando empleo, producción y desarrollo.

Sin embargo, la cronología de los proyectos presentados muestra que ambas plantas, Fénix 1B y Sal de Vida, iniciaron su producción antes de la promulgación del RIGI.

Sal de Vida firmó su contrato de construcción en 2022, dos años antes de que Milei asumiera la presidencia y de la sanción del incentivo.

Fénix 1B, cuya fase original data de la década de los 90, recibió la ampliación bajo el RIGI en 2026, aunque la expansión ya estaba contemplada por la empresa.

"Las dos arrancaron su primera producción en el segundo trimestre de este año, antes de lo previsto", afirmó Milei.

Empleos proyectados y balance real

Una comparación realizada por Misión Productiva, que incluyó proyectos aprobados hasta agosto de 2026, indica que los puestos de trabajo estimados para el futuro no compensan los empleos perdidos hasta mayo.

El cálculo abarca distintas categorías laborales y no equivale a un balance neto de empleos creados.

Importaciones en el proyecto Rincón

La Cámara de Industriales de Proyectos e Ingeniería de Bienes de Capital (CIPIBIC) detectó que el proyecto Rincón requirió la compra de equipamiento por 45 millones de dólares en el exterior.

El organismo señaló que empresas argentinas poseen la capacidad de producir esos bienes, aunque la mera existencia de proveedores locales no garantiza que toda la cadena productiva se beneficie.

Perspectiva

Los antecedentes de los proyectos y la diferencia entre proyecciones y empleos reales dificultan atribuir el impulso económico exclusivamente al RIGI.

Según los datos disponibles, el régimen ha coincidido con inversiones ya en marcha, pero no se ha demostrado que sin él las plantas no se habrían desarrollado.