El 28 de octubre de 1951 quedó marcado en la historia del automovilismo argentino: ese día, Juan Manuel Fangio se coronó campeón de la Fórmula 1 por primera vez. Fue en el circuito de Pedralbes, en España, al volante de un Alfa Romeo, y significó el arranque de una dinastía que terminaría con cinco coronas mundiales.

De Balcarce a Europa

El nacido en Balcarce el 24 de junio de 1911 ya tenía recorrido antes de que existiera el campeonato mundial. En 1949 corrió en el Viejo Continente y el 3 de abril de ese año festejó su primera victoria en Ospedaletti, San Remo, con una Maserati 4CLT del equipo del Automóvil Club Argentino.

Cuando la F1 estrenó su certamen de pilotos en 1950, Fangio fue de la partida con Alfa Romeo. Ganó por primera vez el 21 de mayo en Mónaco y sumó cuatro triunfos, pero una deserción en el Gran Premio de Italia lo dejó sin el título: su compañero Giuseppe Farina se quedó con la corona y el argentino con el subcampeonato.

La revancha llegó al año siguiente. Con victorias en Bremgarten y Reims, el "Chueco" llegó a la definición mano a mano con Alberto Ascari, su rival de marca con Ferrari.

Un duelo definido con oficio

En Pedralbes, Fangio impuso estrategia y talento. Ascari terminó cuarto y no pudo evitar la consagración del argentino, que a los 40 años tocaba el cielo con las manos. La rivalidad, sin embargo, no rompió el vínculo: días después, ambos se reencontraron en un restaurante de Milán para saldar una apuesta previa.

"Nunca pagué con más gusto una apuesta", solía recordar el "Chueco" sobre aquella cena.

El primer título fue el puntapié de una carrera enorme. En 1952 sufrió un accidente grave en Monza, en una prueba sin puntaje, que lo dejó fuera de las pistas durante todo ese año. Volvió al triunfo el 13 de septiembre de 1953, otra vez en ese autódromo, con una Maserati.

El legado del "Chueco"

Fangio ganó 24 grandes premios y se dio el gusto de salir campeón con Ferrari en 1956. Su figura también despertó admiración en la vereda de enfrente.

"Fangio es un gran piloto, pero un hombre difícil de conocer", confesó más de una vez Enzo Ferrari.

El piloto falleció el 17 de julio de 1995, pero su nombre sigue siendo sinónimo de la máxima categoría. Setenta y cinco años después de aquel 28 de octubre en Pedralbes, su primer título continúa como el punto de partida de la leyenda.