El Argentina Open dejaría de jugarse sobre polvo de ladrillo y pasaría al cemento a partir de 2028, un cambio que todavía espera confirmación oficial pero que ya generó reacciones en el ambiente. Una de las más fuertes fue la de José Luis "Batata" Clerc, ex número 4 del ranking mundial, quien lamentó la pérdida de la superficie histórica del torneo porteño.

"Me pone muy triste que la cancha central de Buenos Aires no sea más de polvo de ladrillo. Es la catedral del tenis", afirmó Clerc en diálogo con Punto de Quiebre, el canal de YouTube de ESPN FANS. El extenista, dueño de 25 títulos en el Tour, 21 de ellos en canchas lentas, recordó sus partidos en el estadio Guillermo Vilas y los años compartidos con el marplatense y con toda una generación de jugadores argentinos.

El dato que anticipó el cambio

Clerc no habló de una simple versión: aseguró que la información le llegó tiempo atrás de boca de un juez de silla en Los Cabos, que se la comentó junto a Luis Alfredo Álvarez. "En 2028 se viene el cemento", ratificó, y sostuvo que la modificación ya estaba cantada desde hace tiempo en el circuito.

El golpe para los nostálgicos tiene un antecedente concreto: en septiembre pasado, la ATP compró la licencia del certamen, que hasta entonces tenía a Tennium como propietaria mayoritaria desde 2017. Con ese movimiento, el organismo dio un paso clave para imponer la superficie rápida en la región, una estrategia que también alcanzaría al ATP 500 de Río de Janeiro.

Una historia que se corta

El torneo se disputa sin interrupciones desde 2001 en el Buenos Aires Lawn Tennis Club (BALTC) y se consolidó como una parada fija de la gira sudamericana sobre polvo de ladrillo. La edición de febrero próximo sería la última con esa superficie, en medio de la presión de los nuevos dueños y de una reestructuración del calendario que empuja al certamen a adaptarse.

Clerc eligió la resignación antes que la queja prolongada: "Me pone triste pero bueno, hay que seguir avanzando", cerró. La confirmación oficial del cambio de superficie aún no llegó, pero el camino parece trazado para que el cemento desembarque en Buenos Aires en 2028.