El boxeo argentino sumó un nuevo motivo para ilusionarse: Nicolás Peralta, púgil de Reconquista, Santa Fe, se colgó la medalla de oro en el Campeonato Mundial Amateur Sub 19 que se disputó en Budva, Montenegro. El santafesino, de 18 años recién cumplidos, se impuso en la final de la categoría hasta 60 kg al irlandés Kalib Walshe, tricampeón europeo, por decisión unánime de los jueces: 5-0, con tarjetas de 30-27 en los cinco casos.

El torneo fue organizado por World Boxing, entidad que preside el excampeón kazajo Gennadi Golovkin. Para Peralta fue su quinta pelea en la competencia, y la cerró sin sobresaltos ante uno de los rivales más duros del cuadro.

Un camino con obstáculos de peso

Antes de la final, el argentino había superado en semifinales al kazajo Daniyar Akbissenov, a quien muchos señalaban como el candidato a quedarse con el título. Ese triunfo le abrió la puerta a la definición que después resolvería con autoridad.

La actuación confirma lo que los especialistas venían anticipando: Peralta combina una pegada potente con un boxeo ordenado, una mezcla poco habitual para su edad. Su técnico en la selección, Daniel González, junto a Guillermo Manent, viene puliendo ese talento desde que lo sumó al CeNARD.

Los números de una carrera que recién empieza

A sus 18 años, el santafesino acumula 68 peleas disputadas y 68 victorias, de las cuales 44 fueron antes del límite. En el ámbito doméstico todavía no encontró rivales que lo pongan en aprietos.

Su palmarés juvenil incluye la medalla de oro en los Suramericanos de la Juventud que se realizaron en abril de este año en la Ciudad de Panamá, el título argentino juvenil en Las Flores, provincia de Buenos Aires, y el campeonato del torneo WBA de los barrios en Villa Lugano. En 2024 también se había quedado con los Juegos Nacionales Evita y recibió el premio San Jerónimo del Rey como mejor deportista de su ciudad.

Hijo de boxeador, Peralta empezó a entrenar desde chico y hoy carga con la expectativa de ser la gran esperanza del boxeo argentino. La medalla de Budva es, por ahora, la confirmación de que esa etiqueta no le queda grande.