Larry Ellison, presidente ejecutivo y director de tecnología de Oracle, puso fecha y forma a una promesa que recorre el sector tecnológico: la inteligencia artificial terminará por garantizar un ingreso universal y, con la automatización extendida, "todos" serán más ricos. Lo dijo durante un debate en el Oracle AI World, el evento que la compañía realizó en Las Vegas, donde también anticipó avances médicos de la mano de la IA.

La idea central del directivo no pasa por el fin del trabajo, sino por un cambio en la forma de crear valor. Según su lectura, los robots elevarán la productividad de las personas sin reemplazarlas del todo. "Las herramientas hacen a las personas mucho mejores, nos hacen mucho más productivos", afirmó.

De gravar el sueldo a gravar el IVA

Para sostener el esquema, Ellison propuso una reforma tributaria. Los gobiernos, recordó, cobran impuestos sobre "todo lo que producimos". Su planteo es correr el eje: dejar de gravar el trabajo humano y pasar a gravar las declaraciones de IVA. Así, el valor agregado que generan los robots financiaría un pago básico para toda la población.

El directivo citó ejemplos concretos de esa sustitución parcial de tareas: cirujanos robóticos y pilotos automáticos en aviones. En ambos casos, la tecnología reemplaza funciones y a la vez reduce costos operativos.

Ellison aclaró que el escenario no es inmediato. Estimó que el proceso llevará más de una década y lo describió como una transición. "Eventualmente, los robots harán más y más trabajo que nosotros no queremos hacer, pero están agregando valor", sostuvo.

La objeción de la OIT

La propuesta no tiene consenso fuera del mundo tech. En un informe publicado en mayo, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) puso en duda que una renta básica universal financiada por el Estado sea la respuesta adecuada al impacto de la IA en el empleo.

El organismo de la ONU cuestionó dos premisas habituales entre los directivos del sector: que la IA arrasará con los mercados laborales y que el aumento de productividad evitará que las transferencias de ingresos sean inflacionarias. "Ambas afirmaciones son empíricamente débiles, y la segunda no es consecuencia de la primera, incluso si la primera fuera cierta", señaló.

Para la OIT, una renta básica solo funcionaría si la IA amplía la oferta en los sectores donde la gente gasta ese ingreso extra, algo que, según su análisis, la composición actual de las ganancias de productividad no respalda. "El Estado puede aumentar el número impreso en cada cheque", advirtió el informe, pero el acceso a vivienda, salud, alimentos de calidad y cuidados a precios estables depende de condiciones de oferta que la IA mejora "solo de manera parcial y desigual".

La apuesta por la salud

En el mismo evento, Ellison sumó otra proyección: la mayoría de los cánceres podría desaparecer en un plazo de entre cinco y 10 años gracias a los avances médicos que habilita la IA. La afirmación se suma a su diagnóstico general, resumido en una frase: "Estamos en camino de ser más saludables y más ricos gracias a la IA".

El debate sobre cómo se reparte esa riqueza, sin embargo, sigue abierto. La propuesta de Ellison instala la discusión sobre el sistema fiscal, mientras la OIT marca los límites de una receta que, por ahora, no tiene respaldo empírico.