Para Halloween 2026, dos inteligencias artificiales —Gemini y ChatGPT— fueron consultadas con el objetivo de armar listados de disfraces originales, y sus respuestas dejaron un diagnóstico compartido: el terror de este año se corre de los monstruos de siempre y se mete en las ansiedades de la vida conectada. Pantallas que fallan, rostros que no terminan de ser humanos y cuerpos sometidos a experimentos son algunos de los ejes que aparecen en ambas propuestas.

El miedo que sale de la pantalla

Gemini apostó por personajes atravesados por la angustia digital y la ciencia que sale mal. Una de sus ideas es el glitch de realidad aumentada: ropa urbana, un visor roto, cables a la vista y maquillaje que imita píxeles corridos o una pantalla azul de error. El detalle que lo cierra es una luz LED intermitente en un ojo y una pantalla en el pecho con la frase “Error del huésped: Conciencia desconectada”.

Otra propuesta del mismo sistema es el paciente de terapia criogénica fallida, un cuerpo descongelado antes de tiempo. La receta incluye bata de laboratorio o mono térmico desgarrado, escarcha artificial, cristales de hielo y labios y dedos amoratados. Se suma a tubos médicos que gotean líquido anticongelante y lentes de contacto blancos para simular córneas congeladas.

El tercer concepto de Gemini es la entidad de deepfake, una criatura que intenta copiar un rostro humano y no lo consigue del todo. La base es una máscara de látex o silicona con rasgos realistas pero desparejos, cosida de manera tosca sobre la cabeza, con dos juegos de ojos o una sonrisa demasiado ancha y dientes superpuestos irregulares.

Quirófano, hongos y espacio profundo

Entre las ideas más trabajadas de Gemini aparece el cirujano de almas, con delantal manchado de sangre coagulada, guantes quirúrgicos largos, mascarilla antigua y un arnés con frascos de vidrio iluminados por LED que contienen órganos flotando o caras diminutas en líquido. La lista se completa con un parásito fúngico humanoide inspirado en el Cordyceps y con un astronauta de una misión perdida, de traje gastado y visor teñido de sangre seca.

Los clásicos, pasados por otro filtro

ChatGPT, en cambio, se inclinó por releer figuras tradicionales del folclore y del cine de terror. Su médico de la peste recupera a los sanitarios medievales: máscara de pico largo, túnica negra, guantes ajados y frascos misteriosos como accesorios.

También propuso la muñeca de porcelana rota, con vestido antiguo, peluca peinada, maquillaje blanco y grietas negras que cruzan la cara, más un ojo más abierto que el otro para acentuar la incomodidad. En la misma sintonía está la novia del cementerio: vestido de novia deteriorado, velo negro, ramo de flores marchitas y una expresión vacía como centro del personaje.

El jinete sin cabeza aparece como un truco óptico: ropa oscura de época, maquillaje sangriento y una cabeza falsa bajo el brazo para dar la sensación de que el cuerpo no tiene la suya. A eso se agrega el poseído de ojos negros, alguien de aspecto común con los ojos completamente negros, venas oscuras en la piel y movimientos extraños que sugieren que dejó de ser quien era.

Un patrón que se repite

Más allá de las diferencias de estilo, los dos listados coinciden en un punto: el disfraz de Halloween 2026 ya no se conforma con asustar a partir de un monstruo reconocible. La fusión entre tecnología, prótesis, maquillaje de caracterización y referencias al mundo digital aparece como el denominador común de las propuestas generadas por ambas herramientas.