El 21 de octubre de 2026, Daniel Germinara, gerente de Biosoluciones de UPL Argentina, declaró en una entrevista con Bichos de Campo que la adopción de productos biológicos ya está en marcha y que la tendencia es a una convivencia con los agroquímicos tradicionales, no a su eliminación.
La visión de convivencia
Germinara explicó que existen dos estrategias para disminuir el riesgo químico: usar químicos menos agresivos y combinar esos productos con soluciones biológicas. "Podemos aplicar un fungicida químico y otro biológico al mismo tiempo, lo que reduce la carga química y protege al químico de desarrollar resistencia", afirmó.
Aplicaciones prácticas
El especialista señaló que la integración comienza en la fase de siembra, cuando los tratamientos de semillas incorporan microorganismos benéficos. Según él, esto mejora la absorción de agua y nutrientes, favorece el desarrollo radicular y compite contra patógenos. En cultivos ya establecidos, los productos biológicos se aplican foliarmente para aliviar estrés ambiental o fitotoxicidad.
Retos y percepción del sector
En los primeros años, los biocontroladores fueron recibidos con escepticismo. "Al principio la gente pensaba que éramos unos hippies sin resultados", recordó Germinara. La Cámara de Bioinsumos indica que la presión social por reducir el impacto ambiental ha impulsado un cambio legislativo y de mercado. Actualmente, productores, asesores y distribuidores consideran esencial incluir al menos un producto biológico en su portafolio.
El sector argentino ya emplea inoculantes en soja para fijar nitrógeno de forma biológica; ahora la oferta se amplía con microorganismos que estimulan el crecimiento y optimizan la nutrición. Según Germinara, la agricultura del país se encuentra en una fase de "prueba y adopción paulatina", donde cada productor evalúa la herramienta que mejor se adapta a su sistema y su rentabilidad.