Luis Inácio 'Lula' Da Silva seguirá al frente de Brasil. Este domingo se impuso en el balotaje frente a Flavio Bolsonaro y consiguió la reelección con algo más del 51% de los votos, contra poco menos del 49% de su rival, según los datos difundidos tras el cierre de la votación. La diferencia se traduce en unos 3 millones de sufragios de ventaja para el actual mandatario.

El resultado llegó después de una jornada tensa, marcada por la decisión de la Justicia de extender el horario de votación. Esa prórroga despertó cuestionamientos de la oposición y se convirtió en uno de los ejes de la controversia posterior al escrutinio.

Un balotaje ajustado y con final abierto

El duelo entre el líder histórico del PT y el hijo del expresidente Jair Bolsonaro se resolvió por un margen acotado, aunque suficiente para evitar cualquier discusión sobre la tendencia. Con casi la totalidad de las mesas escrutadas, la diferencia a favor de Lula se mantuvo estable en torno a los tres puntos porcentuales.

La elección había sido planteada como una pulseada entre dos modelos de país y convocó a un electorado polarizado. Flavio Bolsonaro buscaba capitalizar el legado de su padre, mientras que el oficialismo apeló a la continuidad de la gestión.

Mercados en rojo

La reacción de los mercados fue negativa apenas se conocieron los primeros resultados. La plaza financiera brasileña operó con caídas y un clima de cautela frente al escenario que se abre con la continuidad de Lula al frente del Ejecutivo.

La información sobre el resultado definitivo y los números finales del escrutinio seguía en desarrollo al cierre de esta edición.

El balotaje de este domingo deja a Brasil con un presidente reelecto por un margen estrecho y con una oposición que ya cuestiona el desarrollo de la jornada electoral. El escrutinio final y los pronunciamientos de ambos candidatos marcarán los próximos pasos de una transición que, por ahora, se presenta sin sobresaltos institucionales.