Una estudiante de secundaria de 17 años, Vivien He, diseñó y ensambló un sismógrafo casero con un presupuesto inferior a 100 dólares durante el confinamiento por la pandemia en California; al día siguiente de su montaje, el aparato captó un temblor en la zona de Los Ángeles.

Cómo funciona el detector

El equipo incorpora un geófono que percibe el movimiento del suelo. La señal se procesa mediante una placa electrónica y un programa escrito en Python, que la transforma en datos digitales. Cuando la vibración supera un umbral predefinido, el sistema activa una alarma sonora y envía un mensaje de texto al móvil asociado. Además, la unidad puede almacenar hasta cuatro años de registros.

Impacto y limitaciones

El sismógrafo demostró que es posible registrar sismos de magnitud superior a 3,0 con componentes de bajo costo, coincidendo sus lecturas con las de una estación del USGS. Sin embargo, no predice terremotos; al igual que los sistemas oficiales como ShakeAlert, solo avisa una vez que el movimiento ha comenzado, ofreciendo segundos de ventaja según la distancia al epicentro.

"Googleaba todo", comentó He, refiriéndose a su proceso de aprendizaje autodidacta.

Origen del proyecto

He se interesó al observar la caída del ruido sísmico global durante los confinamientos de 2020, cuando la reducción del tráfico y la actividad industrial dejó al descubierto vibraciones más débiles. Decidió entonces intentar medir esas señales desde su casa, sin contar con formación previa en electrónica ni programación. En 2021 presentó su prototipo ante la Sociedad Sismológica de América.

El proyecto ilustra cómo una solución económica puede acercar la observación sísmica a los hogares, sin pretender sustituir a las redes científicas establecidas.