El Tesla Roadster de Elon Musk captó la atención por sus propulsores capaces de hacer saltos cortos, pero no es la única apuesta por la movilidad aérea personal. Varias empresas en el mundo desarrollan vehículos que combinan carretera y vuelo, con niveles de avance muy dispares: algunos ya volaron y hasta obtuvieron certificaciones, mientras otros siguen en etapa de prototipo.

Ninguno de estos proyectos resolvió todavía los tres frentes que definen su futuro: demostrar seguridad operativa, cumplir las normas aeronáuticas y ordenar el uso del espacio aéreo. Ese combo es el que separa a un prototipo llamativo de un vehículo que pueda venderse al público.

El auto que despega en vertical

La estadounidense Alef Aeronautics trabaja en el Model A, un eléctrico pensado para andar por la calle y elevarse con un sistema de propulsión propio. Su despegue y aterrizaje vertical le permitirían operar sin pista, una ventaja frente a las aeronaves convencionales.

El proyecto está en una fase temprana de desarrollo y fabricación. Para llegar al mercado deberá superar pruebas técnicas y los procesos de certificación que exige la aviación.

Alas que se guardan y se despliegan

La eslovaca Klein Vision desarrolla el AirCar, un híbrido que circula como auto y se transforma en aeronave ligera al desplegar alas y cola. Ese cambio de configuración demanda alrededor de dos minutos, según la empresa.

El modelo ya completó vuelos de prueba y consiguió una certificación en Eslovaquia, un paso que lo ubica por delante de otros proyectos. Aun así, para volar necesita condiciones propias de una aeronave, por lo que no ofrece la misma soltura que un auto común a la hora de despegar o aterrizar.

Tres ruedas, alas retráctiles y homologación pendiente

En Estados Unidos, Samson Sky avanza con el Switchblade, un vehículo de tres ruedas que despliega alas y cola para volar. La idea es usarlo en la ruta y en el aire sin tener que remolcarlo hasta un aeropuerto.

El proyecto sumó pruebas de vuelo y ahora busca cumplir los requisitos de homologación para comercializarse. Como todo híbrido, su operación dependerá de las normas que regulan tanto el tránsito terrestre como las operaciones aéreas.

La otra carrera: taxis voladores y módulos desmontables

XPeng AeroHT apuesta al Land Aircraft Carrier, un sistema que une un vehículo terrestre de seis ruedas con una aeronave eléctrica desmontable para dos personas. El objetivo es facilitar el traslado del módulo aéreo y que el usuario lo despliegue cuando quiera volar.

En paralelo, Joby Aviation (Estados Unidos) y SkyDrive (Japón) desarrollan aeronaves eléctricas de despegue y aterrizaje vertical para transporte de pasajeros, incluidos los llamados taxis voladores. Ambas avanzan en certificaciones y preparación operativa, un paso previo a ampliar sus servicios comerciales.

Lo que falta para verlos en el aire

La tecnología no es el único escollo. Los fabricantes deben probar que sus vehículos operan de forma segura, cumplir las reglas aeronáuticas y garantizar un mantenimiento adecuado. A eso se suma la gestión del espacio aéreo, un desafío que ninguna de estas propuestas resolvió por completo.