Blue Origin reveló que destinará 330 millones de dólares a la ampliación de su complejo en Rocket Park, Florida, con la meta de operar el cohete New Glenn varias veces por semana antes de que finalice la década. La información fue publicada por Ian Richardson, vicepresidente senior de operaciones, en el sitio oficial de la compañía.
Expansión de la infraestructura
La nueva instalación, adyacente al Centro Espacial Kennedy, cubrirá 1,37 millones de pies cuadrados y estará lista a mediados de 2027. Permitirá la fabricación de hasta 150 etapas superiores al año para la versión más grande del lanzador. Además, Blue Origin añadirá dos plataformas de lanzamiento en Cabo Cañaveral y solicitará elevar el límite de misiones en el complejo LC-36 de 12 a 50 al año.
"Estas inversiones apuntan a un solo objetivo: construir la capacidad para sostener más misiones, con mayor confiabilidad y eficiencia", afirmó Richardson.
Objetivo de frecuencia de lanzamientos
La compañía también planea instalar una zona de integración de clientes junto a la Fuerza Espacial de EE. UU., con cuatro bahías para preparar simultáneamente varias cargas útiles. Para recuperar la primera etapa reutilizable, se construirán dos barcos adicionales, sumándose a la plataforma existente “Jacklyn”.
Competencia y contexto
Blue Origin ya ha invertido más de 3 000 millones de dólares en infraestructura local y emplea a más de 5 000 personas en Florida, trabajando con unos 500 proveedores regionales. La apuesta surge mientras SpaceX reduce su oferta comercial de Falcon 9 y Falcon Heavy, lo que ha generado escasez de lanzamientos para satélites después de 2028. Ese vacío abre oportunidades para cohetes de carga pesada y mediana, segmento donde New Glenn compite directamente.
Con la planta prevista para 2027 y la solicitud de mayor capacidad de lanzamientos, Blue Origin busca posicionarse como el principal proveedor de servicios de lanzamiento frecuente en la segunda mitad de la década.