Meta modificó las condiciones que rigen para las cuentas de empresa en Facebook, Instagram y WhatsApp, y el cambio alcanza de lleno a los medios de comunicación que operan en esas plataformas. Desde el 30 de octubre de 2026, según el texto difundido, la compañía quedaría habilitada a emplear herramientas automáticas de inteligencia artificial para recorrer los sitios web asociados a esas cuentas y aprovechar lo que encuentre para entrenar sus productos de IA.

La actualización no hace distinciones entre un medio periodístico y cualquier otro negocio, pero el impacto recae sobre la industria de la información. Tres especialistas en derecho consultados por el Nieman Journalism Lab advirtieron sobre el alcance de la cláusula.

Qué permite exactamente la nueva redacción

El texto autoriza a Meta, o a cualquier entidad que obre en su nombre, a valerse de rastreadores web, bots o agentes para acceder, indexar, analizar y recopilar contenido de los dominios ligados a cuentas comerciales. Ese material podría destinarse a "proveer, desarrollar, mejorar, investigar, entrenar y mantener" los productos de la empresa.

Un vocero de asuntos públicos de Meta sostuvo que la modificación no altera la manera en que la compañía rastrea a los editores. Según su versión, los medios conservan la posibilidad de regular el acceso mediante el archivo robots.txt, el estándar que indica a los programas automáticos qué sectores de un sitio pueden visitar. El vocero añadió que una cláusula sobre rastreo ya existía dispersa en otros términos, incluidos los de IA generativa aplicada a publicidad, y que la novedad consiste en reunir esas disposiciones en un solo lugar.

Las voces críticas

Para Matt Topic, abogado de propiedad intelectual del estudio Loevy & Loevy, la medida es difícil de justificar por su ubicación: "Esta es una disposición notable para esconder en los términos de servicio, dado que esto le daría a Meta acceso a material que costaría muchos millones de dólares en un mercado de licencias".

James Grimmelmann, profesor de derecho digital en la Universidad de Cornell, fue más allá: "Esto representa un permiso para entrenar inteligencia artificial con cualquier contenido de sus sitios y posiblemente desplegar parte de ese material, incluso en competencia con los propios medios".

Sin opción de rechazo

Las cuentas comerciales no tendrían margen para negarse a la actualización antes de que empiece a regir. El propio texto establece que quien no esté de acuerdo con las nuevas condiciones debe dejar de utilizar los productos de Meta con fines comerciales. Grimmelmann lo resumió como una disyuntiva: confiar en que la empresa no aplicará todo el alcance de lo que firmó o abandonar las cuentas de negocio de la plataforma.

Benjamin Sobel, profesor de derecho en la Universidad de Wisconsin, comparó la maniobra con la práctica que el derecho antimonopolio llama "atado" o "tying": para seguir usando las herramientas comerciales, las cuentas deben aceptar también los permisos amplios de rastreo.

Antecedentes que marcan el camino

Meta ya había pagado por material periodístico. En marzo de 2026 cerró un acuerdo con News Corp, el grupo de Rupert Murdoch, por hasta 50 millones de dólares anuales durante un mínimo de tres años, que le permite usar contenido de medios como The Wall Street Journal y The Times para entrenar IA y para que sus herramientas recuperen información actualizada.

En paralelo, la empresa enfrenta una demanda colectiva presentada en mayo de 2026 por cinco editoriales de libros, que la acusan de haber pirateado millones de obras para entrenar sus modelos de lenguaje Llama. El nuevo régimen de términos llega además después del lanzamiento de Meta One, el programa de suscripción que limita la cantidad de enlaces externos que algunas cuentas pueden publicar sin pagar en Facebook e Instagram.