Delia Torres tenía 63 años cuando decidió que el auto no iba a quedarse quieto en la puerta de su casa. Convirtió un Renault 11 modelo 91 en una pequeña vivienda sobre ruedas —con cama, cocina y baño portátil— y salió sola a recorrer las rutas argentinas. La decisión llegó después de la pandemia, según el relato de su propia experiencia.
Un auto de 1991 convertido en hogar
El vehículo conserva su motor y su carrocería original, pero por dentro funciona como un espacio habitable. La adaptación le permite dormir, cocinar y asearse sin depender de un hotel o de un camping. Así, el Renault 11 dejó de ser un medio de transporte para volverse el lugar donde pasa las noches mientras está de viaje.
La transformación no fue un capricho estético: responde a la necesidad de resolver la vida diaria en la ruta con los recursos que tenía a mano. Con esa base, Torres armó una rutina de viaje autosuficiente que sostiene ella misma.
Miles de kilómetros y la ruta como forma de vida
Desde que arrancó, Torres acumuló miles de kilómetros por el país. Viaja sin compañía y organiza cada tramo según sus propios tiempos. La experiencia le sirvió para conocer distintas regiones y para perfeccionar el funcionamiento de su casa rodante sobre la marcha.
"Ya recorrí miles de kilómetros y sueño con más viajes", resume sobre su presente como viajera.
Lo que viene
Lejos de pensar en el regreso, Torres proyecta nuevas salidas. Su historia se suma a la de otras personas que, después de los años de encierro, eligieron la ruta como espacio de autonomía. El próximo destino todavía no está definido, pero la idea de seguir sumando caminos con su Renault 11 adaptado sigue firme.