La cadena ganadera argentina llega a la recta final del reglamento antideforestación de la Unión Europea (UE) con la industria frigorífica en marcha, pero con asignaturas pendientes en los establecimientos productivos. Así lo planteó Gerardo Leotta, investigador del Conicet, asesor del Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas ABC y coordinador de VISEC Carne, quien sostuvo que buena parte de los productores aún no mide la magnitud de las exigencias que deberán cumplir para no perder el mercado europeo.

Una plataforma como respuesta, pero con tareas pendientes

La herramienta que el sector puso en pie es VISEC Carne. Su función es concentrar y entregar a los importadores la información que demuestre que la carne vacuna y los animales de origen respetan los requisitos europeos. Leotta la definió como una salida concreta al protocolo libre de deforestación.

“Tenemos una solución muy práctica, que es VISEC Carne. Es una plataforma sectorial que va a dar solución al requerimiento de la Unión Europea”, explicó.

El investigador aclaró que la norma no se limita a la deforestación: también exige verificar condiciones ambientales, territoriales, laborales y fiscales. Y remarcó que el trabajo pendiente está, sobre todo, del lado de los productores.

La industria se adelantó, los campos van más lento

Los frigoríficos llevan ventaja porque tienen trato directo con los compradores europeos. En los últimos meses, igual, empezaron a sentir con fuerza los pedidos de sus clientes. “La industria estaba preparada, pero ahora hubo un sacudón”, describió Leotta.

Alemania aparece entre los países que más presión ejercen. Según el investigador, algunos importadores incluso contratan empresas informáticas para revisar los datos que llegan por VISEC. El motivo es económico: las sanciones por incumplimiento pueden alcanzar el 4% de la facturación anual, además de otras penalidades y restricciones financieras.

“Vamos a comprar donde nos den seguridad. Vamos a hacer selección de proveedores y vamos a comprar sobre seguro”, resumió Leotta sobre las respuestas que recogió en una encuesta a importadores de Alemania, Países Bajos e Italia.

Esa lógica puede redefinir qué proveedores argentinos siguen en carrera y en qué condiciones comerciales.

El nudo está en las imágenes satelitales

La exigencia de fondo es reconstruir la trazabilidad hasta el nacimiento de cada animal y vincularlo con los campos por los que pasó. Para eso, los establecimientos deben estar registrados y tener información geográfica validada. La trazabilidad individual que impulsan la Secretaría de Agricultura y el Senasa es, para Leotta, un avance relevante.

El cuello de botella no está en la inscripción, que es gratuita y sin fecha límite para iniciarla, sino en el análisis de imágenes satelitales. El sistema debe evaluar cada año los polígonos de los campos ganaderos. Ese proceso, previsto para el período julio-septiembre, se prorrogó y sus resultados estarán disponibles en octubre. El problema alcanza también a quienes se registren ahora y deban corregir o cargar un polígono o subpolígono de sus tierras.

Leotta atribuyó la demora de los productores, en parte, al descreimiento que dejaron las prórrogas anteriores y a la desconfianza que puede generar una plataforma gratuita. Con el plazo europeo cada vez más cerca, el sector mira de reojo el impacto que la norma puede tener sobre las exportaciones y el precio de la hacienda.