La demanda internacional de carne vacuna sigue firme, pero la industria frigorífica argentina no logra capitalizarla del todo. Así lo planteó Mario Ravettino, presidente del Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas (ABC), en la apertura de la SIAL de París, donde una comitiva de 30 empresas argentinas participa de una agenda comercial e institucional.

Según el último dato que manejaba el dirigente, en septiembre los embarques a China habían cubierto el 63% del cupo de 511.000 toneladas que ese país adjudicó a Argentina desde 2026, cuando impuso cuotas a todos sus proveedores. Con ese ritmo, completar el volumen este año aparece como una meta difícil de alcanzar.

Un cupo que se complica

El problema no es la falta de compradores. Lo que falta es hacienda y margen para sostener los envíos. Ravettino explicó que el costo del ganado, los servicios, los insumos y las variables cambiarias dejan a las plantas con una rentabilidad mínima.

"La sumatoria de esas variables hace que la industria esté con una rentabilidad muy fina o a veces empatando en el negocio", advirtió el titular de ABC.

El dirigente marcó una diferencia entre los eslabones de la cadena. Consideró que el productor ganadero debe conservar sus márgenes, porque de eso depende que haya materia prima, pero pidió más atención para las plantas.

"El primer eslabón está con rentabilidades importantes, positivas, y así tiene que ser, porque es la única forma de que tengamos materia prima", señaló. "Pero tal vez hay que trabajar un poquito más en la rentabilidad de la industria", agregó.

La apuesta por Estados Unidos

La estrategia comercial también explica el rezago en China. Ravettino vinculó ese desempeño con la decisión de priorizar el mercado estadounidense, donde Argentina aprovechó la ampliación de su cuota de importación. El país está cerca de cumplir las 100.000 toneladas habilitadas: las 20.000 originales más 80.000 adicionales concedidas este año por la fuerte caída de la producción en Estados Unidos.

Ese acceso ampliado vence y el sector quiere renovarlo. El USDA estima que en 2027 Estados Unidos importará más de 3 millones de toneladas.

"Sé que hay negociaciones en este momento por el tema de la carne y por el acuerdo bilateral en general. Tengo muchas expectativas y espero que lo logremos", afirmó Ravettino.

El contexto regional

La dificultad para cubrir el cupo chino no es exclusiva de Argentina. Uruguay tampoco completaría el volumen que le asignó China, y en Brasil crecen las expectativas de que el gobierno asiático revise las cantidades adjudicadas este año. Los empresarios brasileños sostienen que podrían venderle a China 1 millón de toneladas más, aunque el cupo de 1,5 millón que recibieron este año ya se agotó hace algunas semanas.

En paralelo, la SIAL de París funciona como vidriera para otro frente de negociación: sostener las exportaciones a la Unión Europea y cumplir con las exigencias ambientales que ese mercado impone.