El ingeniero José Benito Gonzales Rodríguez, de 80 años y cofundador de Kioshi Stone, anunció que la dolomita extraída del yacimiento de Pie de Palo, en la provincia de San Juan, contiene fósiles de algas que podrían convertirse en un nuevo fertilizante para la agricultura.

De la costa gallega al laboratorio argentino

Nacido en La Guardia, un pequeño pueblo costero de Galicia, el futuro empresario recordó cómo su madre recogía algas para venderlas como abono. A los dos años emigró con su familia a Argentina (1948) y, años después, ingresó al Colegio de Minas de Buenos Aires. A los 17 años se incorporó al Centro de Investigaciones Mineras del INTI, donde empezó a estudiar minerales a escala nanométrica.

El hallazgo que conecta pasado y futuro

Durante una inspección de la dolomita de Pie de Palo, el investigador detectó que la roca tenía origen lacustre y marino, formado por algas fosilizadas. "Cuando descubrí que el origen de esa roca eran algas de millones de años, comprendí la conexión con mi infancia", afirmó.

"Ese vínculo entre la geología y la agricultura me abrió una ruta inesperada", señaló Gonzales.

El proyecto, que contó con el apoyo del INTA y el Banco Nacional de Desarrollo, busca transformar esos restos algales en un insumo que mejore la estructura y fertilidad de suelos degradados. Según el científico, la tecnología permitiría aplicar una materia prima natural y local, reduciendo la dependencia de fertilizantes químicos importados.

Próximos pasos

El equipo está preparando pruebas de campo en distintas regiones del país. Si los resultados confirman la efectividad, la solución podría escalarse rápidamente, ofreciendo una alternativa sostenible para la producción agrícola nacional.