Dave Grohl, a los siete años, recibió en su casa el cuarto álbum de estudio de Kiss, Destroyer, lanzado el 15 de marzo de 1976 por Casablanca Records y producido por Bob Ezrin. En ese momento no conocía a la banda ni su sonido, pero la portada lo convenció de que quería escuchar más.
Un hallazgo inesperado
La imagen del disco, con su estética llamativa, quedó grabada en su imaginación infantil, marcando el inicio de su fascinación por el rock. > "Ese disco llenó mis parlantes y mi imaginación", recordó Grohl.
Eco en su trayectoria
Años después, esa primera chispa se transformó en una carrera que lo llevó a tocar con Nirvana y a fundar Foo Fighters. Según el propio músico, la energía que sintió al abrir Destroyer sigue presente en sus composiciones actuales.
El legado de aquel álbum sigue resonando en la música de Grohl, demostrando cómo un simple regalo puede encender una vida entera dedicada al sonido.