Judy Crawford-King tiene 51 años, da clases de matemática en Estados Unidos y acaba de sumar su nombre a los Guinness World Records: el 24 de abril completó 5.023 saltos de tijera en una hora, un registro que además dejó atrás la marca masculina que estaba vigente.

La docente venció por 269 repeticiones el récord que el panameño Luis Portela sostenía desde 2021, con 4.754 saltos en sesenta minutos. Lo hizo sin detenerse en ningún momento de la prueba, según informó la organización que valida este tipo de intentos.

Una marca que no existía

Hasta la actuación de Crawford-King, la categoría femenina de saltos de tijera en una hora no tenía un registro oficial. Ella misma presentó la solicitud al comprobar que ese casillero estaba vacío, con una doble meta: inaugurar la marca y, al mismo tiempo, quedar por encima del resultado de Portela.

El operativo de validación no fue improvisado. Cronometristas y testigos se fueron rotando cada cinco minutos, tal como exigen los protocolos de la organización. Familiares y amigos la acompañaron durante toda la jornada y le marcaron el ritmo desde el costado.

"Durante mi intento estaba concentrada y decidida a vencerlo", contó la atleta a Guinness World Records.

Su mejor tramo llegó en los minutos finales, cuando ya había pasado el objetivo que se había fijado de 5.000 saltos. "Si digo que voy a hacer algo, voy a darlo todo, y eso hice", agregó la profesora, que terminó con tres repeticiones extra sobre su propia meta.

De la charla con su hijo al récord

La idea nació en enero, en pleno invierno boreal, durante una conversación con su hijo Matthew sobre objetivos de salud. Los dos se pusieron a revisar títulos de Guinness y dieron con los registros de plancha y flexiones de la canadiense DonnaJean Wilde, logrados cuando ella rondaba los 60 años.

Ese antecedente la entusiasmó. "Con el clima gris de enero y sin una meta de entrenamiento desde hacía diez años, decidí que necesitaba una motivación para el invierno", relató Crawford-King.

La preparación se apoyó en una base que ya tenía: al menos cinco días semanales de ejercicio cardiovascular y pesas. Desde enero sumó dos sesiones de saltos de tijera por semana, que arrancaron en diez minutos y se fueron estirando de a poco hasta llegar a la hora completa en abril.

Una vida de resistencia

El deporte no es nuevo para ella. Empezó a correr a los ocho años, siguiendo a su hermana mayor, Kasey. En sus veintitantos corrió su primer maratón de 42 kilómetros y después se pasó a los triatlones. Con los años llegó al Maratón de Boston y, ya en sus cuarenta, cubrió 161 kilómetros en 22 horas.

Fuera del deporte, trabajó dos décadas como maestra de alumnos con dificultades de aprendizaje y fue voluntaria en una guardería de crisis, en refugios para personas sin hogar y en centros de cuidados paliativos.

"Para mí, vivir es tener curiosidad por las posibilidades y disfrutar el proceso", definió la flamante récord mundial.

El apoyo de su entorno fue, según ella, clave para sostener el ritmo durante la hora completa. Su hijo celebró cuando la vio superar la marca de Portela con tiempo todavía en el reloj. "Estaba eufórica, no solo por mí, sino por todas las mujeres", señaló Crawford-King.