El 10 de octubre de 2026 un grupo de 146 ex presos políticos cubanos remitió una carta dirigida a los pueblos de Cuba y Estados Unidos, exigiendo que la puesta en libertad de todos los presos políticos y la eliminación del delito de disenso sean requisitos previos a cualquier proceso de diálogo con el régimen. La iniciativa fue coordinada por Ángel De Fana y los firmantes actúan a título personal, sin representar a una organización concreta.
Los autores rechazan que los reclusos sirvan como moneda de cambio en acuerdos que beneficien al gobierno cubano. > "Cualquier negociación sólo puede ocurrir después de liberar a los presos políticos", declaró la carta.
Los firmantes relatan que sus encarcelamientos abarcaron desde la década de 1960 hasta 2025, lo que evidencia décadas de represión. Subrayan que la exigencia de liberar a todos los presos y de despenalizar de forma definitiva el disenso es incondicional.
El documento cita la Ley Libertad de 1996, aprobada por el Congreso estadounidense, como antecedente que contemplaba una transición institucional en Cuba, y la presenta como modelo para futuras conversaciones.
Respaldo y visión de futuro
El grupo solicita a Washington que respalde "directamente" la lucha cubana "con todos los medios a su alcance" para restablecer la soberanía que, según ellos, el régimen ha vulnerado.
Proponen que, en caso de que la dirigencia cubana decida ceder el poder para evitar riesgos personales, se establezcan canales que permitan la participación de la ciudadanía cubana en las negociaciones, preservando los ideales de quienes fueron perseguidos.
En el cierre de la carta, los firmantes agradecen al pueblo y al gobierno de Estados Unidos por el apoyo que consideran esencial para alcanzar la libertad en la isla, y piden desmantelar lo que describen como una amenaza a la seguridad nacional estadounidense, al tiempo que abogan por una nueva etapa de cooperación bilateral.